Cantabria es una región que destaca sobremanera por sus valores naturales, algo que queda patente en sus paisajes, su riqueza medioambiental y el equilibrio que ha existido tradicionalmente entre el hombre y la naturaleza. Reflejo de esta armonía es la existencia de numerosos árboles centenarios, peculiares, monumentales o raros sin más «utilidad» que el placer estético de contemplarlos, y el carácter simbólico que tienen determinados ejemplares, alrededor de los cuales giran un sin número de costumbres, fiestas y tradiciones.

Todo este patrimonio natural, que es al mismo tiempo patrimonio histórico, debe ser conservado para que las próximas generaciones puedan disfrutar de la misma forma que nosotros. A esta exigencia respondía la redacción del Decreto 82/1985, de 29 de noviembre, por el que se aprobó el Reglamento de la Ley 6/1984, de 29 de octubre, sobre Protección y Fomento de las Especies Forestales Autóctonas, que preveía la creación del «Inventario de ejemplares que se consideren excepcionales por su belleza, porte, longevidad, especie o cualquier otra circunstancia que lo aconseje». Dicha labor es competencia del Servicio de Montes, Caza y Conservación de la Naturaleza que establece el Inventario Abierto de Árboles Singulares de Cantabria aprobado por la Orden de 28 de mayo de 1986, de la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Todavía no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Al tratarse de un Inventario Abierto, se pretende incorporar paulatinamente nuevos individuos. En total están catalogados 214 árboles y agrupaciones arbóreas singulares. Algunos por desgracia han sucumbido víctimas unas veces de los rigores meteorológicos o simplemente por el inexorable paso del tiempo.

Sin embargo siguen en pie ejemplares realmente excepcionales, unas veces por su gran porte, otras por su belleza, por su rareza o por su simbolismo, los más por su antigüedad, y todos gracias a la voluntad, el cariño y el cuidado de gentes respetuosas con la naturaleza y agradecidas a ella. Árboles centenarios e incluso milenarios, eternos e impasibles, testigos mudos de la pequeña historia de los pueblos y de las gentes, árboles cuya contemplación es como un viaje en el tiempo hacia otras épocas y otros lugares en los que el hombre y la naturaleza formaban una unidad indivisible.

 

ÁRBOLES SINGULARES EN LA MANCOMUNIDAD
Haya de Bujilices. Junto al río Los Vados, en Bujilices, encontramos este gran haya de amplia copa que cubre un área de más de mil metros cuadrados. Está recogido dentro del Catálogo de Árboles Singulares de Cantabria, nº 18.
Haya de Cotera Pumar. Este ejemplar de haya, en la actualidad muerto, destaca por su amplia copa y resto fuste con ramificaciones desde el suelo. Recogido dentro del Catálogo de Árboles Singulares de Cantabria con el nº 31.
Roble gordo. Ejemplar de roble que destaca por su inmenso tronco del que parten 30 ramas jóvenes de unos 10m de altura. Se localiza en el tramo B-I del Monte del río de Los Vados. Está recogido dentro del Catálogo de Árboles Singulares de Cantabria con el nº 36.
Roble de Buzalgoso. Este ejemplar de roble se localiza en La Cotera, en el tramo B-II del Monte Río Los Vados. Con un tronco de 5,5 m se ramifica formando una llamativa copa. Está recogido dentro del Catálogo de Árboles Singulares de Cantabria, nº 38.
Roble de Canalejas. Excelente ejemplar de roble que destaca por su perfecto fuste, limpio y derecho hasta los 20 metros. Se localiza en el tramo B-III del Monte del río Los Vados. Recogido en el Catálogo de Árboles Singulares de Cantabria, con el nº 9.
Roble Viejo. Este ejemplar destaca por su tronco ahuecado y bifurcado desde la base en cuatro grandes pies. Lo podemos encontrar en el tramo A-III del Monte Río de los Vados, en La Cotera.
Haya de la Escampauca, en el tramo A-III del Monte Río de los Vados, se encuentra este ejemplar de haya, ramificado desde la base en dos grandes árboles con una copa superior a los 800 m².
Roble Joven situado en La Cotera, en el tramo A-III del Monte Río Los Vados, nos encontramos esta cajiga que destaca por su magnífico porte.
Roble Tumbado es uno de los ejemplares más destacados del Monte Río de Los Vados, se localiza en el sitio conocido como Bujilices, en el tramo B-I de dicho monte. Se trata de un tronco de 10 metros tumbado del cual surgen ramas que son auténticos árboles de 18 a 20 metros.
Haya de la Llana de Olar, en el sitio Llana de Olar, en el tramo B-I del Monte Río de los Vados nos encontramos con este ejemplar de haya que destaca por la amplitud de su copa, así como por su gran tronco bien ramificado a partir de los ocho metros.
Dos ejemplares de Tuya, recogidos en el Catálogo de Árbol Singulares de Cantabria, nº 128, que se localizan cerca de la zona de acampada de Ucieda.
Ejemplar de Pino de Monterrey  de 30 m de altura y un perímetro (base) de 2,6 m, se localiza en el Monte Río Los Vados. Recogido en el Catálogo de Árboles Singulares de Cantabria, nº 127.
Ejemplar de Quercus robur recogido en el Catálogo de Árboles Singulares de Cantabria, nº 26; es una enorme cajiga ahuecada situada en el entorno de otros ejemplares destacados como El Belén y El Mellizo o los restos de El Cubilón. En Monte Aá (Ruente)
Castañera de Terán, espacio verde que conserva 31 ejemplares vivos (algunos centenarios) de Castanea sativa y troncos de otros muertos. Destacan por su tamaño los denominados «cuatro patas«, «el avión» y «la olla«. Albergó una bolera. Excepcional conjunto de árboles singulares.
El plátano de Sopeña, plátano de sombra centenario, de gran envergadura, junto al cuartel de la Guardia Civil.

Diferentes rutas de senderismo nos dan la posibilidad conocer algunos de estos ejemplares: