Gran escudo nobiliario, coronado por un yelmo y sostenido por dos leones, que reúne las armas de los linajes Cossío, Mier, Terán y Calderón. Bajo él aparece una de las inscripciones heráldicas más curiosas de la arquitectura popular cántabra, donde cada familia ensalza su linaje mediante expresiones como: «Adelante el de Mier por más valer», «Por la fe Calderón, el morir es blasón», «Las de Terán a muy pocos las dan» o «Las flores de lis soy hermano de Celis». La última inscripción concluye con una reflexión especialmente llamativa para la época: «Mis obras y no mis abuelos me han de llevar a los cielos».

