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El pueblo de Cos se sitúa en una zona baja y llana del municipio de Mazcuerras, en la vega fluvial formada por el río Saja y protegido por la barrera natural de la Sierra del Escudo de Cabuérniga. Estos dos elementos físicos van a determinar el asentamiento humano en la zona, que según los restos hallados en la necrópolis de Tresileja, data del siglo VIII. A través del Cartulario de la Abadía de Santillana, se puede constatar la existencia de la villa o aldea en el año 1128, consolidándose de este modo como núcleo de población. Asimismo, su nombre viene documentado en el Apeo de Cervatos en 1461 como cohos; procede del latín colix-colicis, “tubo para la conducción de agua”. 

Su evolucion viene ligada a antiguos caminos como el Camino Foramontano o el Camino Real que unía la Hoz de Santa Lucía con Cintul y Mazcuerras siguiendo el piedemonte de Mozagrucu. En la hoz, su paso aparecía marcado por un santuco o humilladero y por la conocida Venta de Santa Lucía. También existió una venta en el antiguo horno cerámico de Cohorcos en Cos. Este horno alfarero se relaciona con la intensa actividad artesanal surgida desde finales del siglo XVII hasta los años 70 del siglo XX, al igual que la existencia de restos de otros hornos adosados a viviendas o formando parte de patios o cobertizos. Los vecinos eran los artífices de botijos, pucheros y otras vasijas como medio para subsistir a partir de la extracción de tierra roja del monte de Cos. 

Cos es también destacado lugar de indianos que dejaron su impronta en el núcleo; como la familia de la Campa y Cos, cuyo reflejo de sus éxitos puede observarse en los escudos de armas de algunas construcciones o en el patrocinio para la Iglesia de Santiago o la ermita de San Antonio, o la familia Rivero de la Vega dueña de un chalet ecléctico y benefactores del cementerio y las escuelas.

Esta aldea montañesa se organiza en alveolos irregulares o celdillas, con casas en hileras formando pequeños barrios o corraladas a los que se accede por calles estrechas. Esta estructura, que tiene su origen en la Edad Media, perdura en la actualidad. La evolución desde las casas llanas medievales hasta las casonas y palacios barrocos pasando por la casa con pajareta, es el claro ejemplo de desarrollo de una arquitectura rural culta y viva que se ha adaptado al entorno, al trazado de antiguos caminos y a las ideas de repobladores, caminantes e indianos.

 

ITINERARIO

Hilera de casas montañesas

Esta hilera de casas adosadas, con el sistema habitual de compartir «muro medianil«, forma una pequeña corralada aislada de los vientos, acentuada por la propia disposición de las casas. El conjunto está formado por casas de dos plantas con solana sencilla y un profundo soportal, en algunos casos sujetos por pies de madera de similares características. Los muros de la planta inferior son de mampostería con piedra de sillería en los esquinales y en los cercos de puertas y ventanas. Destaca en el primer conjunto izquierdo una casa de dos plantas con solana y soportal que posee un arco de medio punto mostrando que en su origen fue una casa llana.

La casa típica montañesa es el resultado de la evolución social y económica de la comarca, así como de la adaptación al medio en que se construye. La llegada del maíz de América dio origen a la solana, ya que era necesario un espacio en el cual poder secarlo. La aparición del soportal también responde a necesidades asociadas a la actividad económica predominante en el valle, ya que era el lugar utilizado para guardar los aperos de labranza y para realizar tareas agrícolas como desgranar maíz o alubias al resguardo de las inclemencias del tiempo.

Iglesia Santiago Apóstol y necrópolis de Tresileja

Iglesia del siglo XVII-XVIII levantada por la familia de los Cos sobre una antigua Iglesia llamada “la fontanuca”. Se encuentra realizada en piedra de sillería, y posee nave rectangular con un pequeño ábside con canecillos, crucero abovedado y torre cuadrada de cuatro alturas. Destaca la puerta de acceso rematada con arco de medio punto decorado con elementos clasicistas. Tanto en el interior como en el exterior de la iglesia se conservan elementos de tradición románica a pesar de haber sido construida en diferentes periodos como se observa en los muros y techos, siendo el tejado del soportal de acceso el de más reciente construcción.

Durante la Guerra Civil fue quemado el retablo del altar mayor donado por Fernando de la Campa. La imaginería actual en el interior, ofrece una Piedad recuperada de Santillana, y un lienzo de San Antonio de Padua.

Es en el año 1990, durante unas obras realizadas en torno a la Iglesia, cuando se localiza el yacimiento conocido como necrópolis de Tresileja (siglo VIII). Tumbas de lajas orientadas oeste-este según cánones cristianos, fragmentos de cerámica pintada y restos de muros de un antiguo templo son el testimonio más antiguo acerca de los orígenes de Cos.

Casa-Torre Renacentista

Situada frente a la iglesia encontramos esta torre renacentista del siglo XVI. Edificio con muros de sillería, de planta cuadrada, tejado a dos aguas y dos alturas separadas por una sencilla imposta. En la fachada principal destaca un arco de medio punto con grandes dovelas de sillería, marcando una gran simetría con los dos vanos rectangulares con antepechos del primer piso, que flanquean un escudo cuartelado por un águila explayada, una cruz floreteada, cinco flores de lis y un castillo del linaje de Cos.

La iglesia y el linaje de Cos son los dos elementos más antiguos, entorno a los cuales se va a producir el poblamiento de Cos en la Edad Media. Tanto la iglesia como esta casa-torre se sitúan en torno a la principal vía de comunicación de la época, el Camino Foramontano, hoy recuperado como recurso turístico siguiendo el antiguo trazado: Ruta de los Foramontanos.

Los Cos fueron un privilegiado linaje de la Alta Edad Moderna, uno de las más poderosos del Valle de Cabezón. Gracias a los favores del Rey y del Duque del Infantado, y a las alianzas matrimoniales con las familias más poderosos de entonces, poseyeron propiedades como la propia Venta de Santa Lucía, torres, el prado de Cintul o los molinos, siendo ellos mismos los que levantaron la Iglesia de Santiago como ya hemos mencionado anteriormente.

Casona-palacio barroco clasicista 

Casona montañesa de los siglos XVII-XVIII propiedad de Manuel de la Campa y Cos, patrono de la ermita de San Antonio y hermano del conde Fernándo de la Campa y Cos, que también habitó en Cos.

Son casas con solana y soportal llevadas a su máximo desarrollo, levantadas con ánimo de ostentación, como muestra su monumentalidad y la colocación de escudos en la fachada principal. Muchas de ellas van a ser levantadas por nobles hidalgos, o por los primeros indianos o jándalos (emigrados a Andalucía), que regresan con fortuna y levantaban casas ostentosas para diferenciarse socialmente del resto.

Este edificio de planta rectangular y fachada de sillería consta de planta baja con un amplio zaguán (o soportal) al que se accede a través de tres arcos de medio punto, y planta primera con una amplia solana dividida en cinco tramos con balaustrada de madera decorada. Sobre la misma se encuentran cinco vanos adintelados, el central de inferior cuadrado y de menor tamaño bordeadas con molduras planas.

Adosada al inmueble existente se encontraba una portalada que fue trasladada a Comillas, la cual poseía un escudo con las armas de Campa, cinco flores de lis, una cruz floreteada con dos calderas, y las armas de Cos.

Casa llana con pajareta

La casa llana renacentista del siglo XVI es el tipo de casa más antiguo conservado en el municipio. Son edificios de piedra, de planta rectangular y tejado a dos aguas que se prolonga para configurar el portalón o soportal. En el caso de las construcciones más antiguas es fácil distinguir un arco de medio punto con grandes dovelas sobre la puerta de acceso; ese detalle, en buena piedra de sillería, confiere a las casas llanas el sobrenombre de «renancentistas».

La fachada en su mayor parte muestra piedra de sillería, al igual que los dos cuartos laterales; en el izquierdo destaca, una pilastra de piedra moldurada adosada al muro, una puerta a la que sobresale el dintel de piedra y un vano de forma cuadrada con reja embutida; el cuarto derecho muestra la misma distribución, observándose en este caso una reja volada.

La casa con pajareta o protosolana es el siguiente paso en la evolución de estas construcciones: la casa llana aumenta su altura para dar mayor capacidad de almacenaje al pajar, dotando a la vivienda de un cuarto alto. Este altillo se abría al portalón mediante una celosía de madera conocida como “la pajareta” que permitía mantener su ventilación y secar la cosecha.

Antiguas escuelas

Las antiguas escuelas fueron una donación de Antonia del Rivero de la Vega, a la que el vecindario dedicó allí una placa el 13 de junio de 1926. Se trata de una acción habitual en la zona, una obra benéfica que realiza un indiano o familiar del pueblo en beneficio de la comunidad. Para asegurar que el dinero se utilizara correctamente, se constituyó una fundación o patronato que supervisaba tanto la obra como el mantenimiento posterior de la escuela.

Las escuelas de esta época solían seguir cánones estéticos regionales o «estilo montañés», buscando no solo ser funcionales sino también dignificar el entorno rural con edificios sólidos y elegantes.

El gesto de Antonia del Rivero permitió que generaciones de vecinos de Cos accedieran a una educación primaria que, de otro modo, les habría obligado a desplazarse largas distancias o, peor aún, a abandonar los estudios para trabajar en el campo.

Torre Gótica 

Nos situamos frente al solar que da origen al linaje de Cos en el siglo XII. Torre gótica del siglo XIII de planta cuadrada con muros de mampostería y sillares en los esquinales. Destaca el arco apuntado formado por dovelas de sillería de la puerta, una ventana saetera en el muro este y puntos de vigilancia en los esquinales. Según documentos antiguos poseía un foso y un pequeño puente levadizo, ya que se narra que la casa de los Cos tuvo una torre fuerte con foso y barbacana.

A diferencia de la casa-torre, es una torre más pequeña con una función relacionada con el control y vigilancia de la zona, en un momento en que las guerras entre diferentes linajes de la zona son frecuentes (guerras banderizas).

Antigua finca del Concejo 

Este tipo de finca es un claro ejemplo de cómo se va a organizar el terreno a partir del siglo XVI; en una serie de solares de diferentes tamaños y forma irregular, en forma de celdillas (o alveolos), que se van dividiendo internamente a medida que van creciendo las familias y la edificación.

Ejemplo de uno de estos alveolos, según nos indica el nombre del barrio donde se localiza (Los Corrales), esta finca regulada por el Concejo era el corral donde se guardaba el ganado de los vecinos.

Sabías que… los «Concejos» eran entes administrativos que controlaban la vida económica, administrativa y social del mundo rural en el Antiguo Régimen, en donde participaban todos los vecinos para gestionar sus intereses comunes. Se reunían en Concejo Abierto, es decir, reuniendo a todos los habitantes de la localidad que tuvieran la condición de vecino; en este contexto, los solteros emancipados y las mujeres casadas o viudas carecían de este derecho, contando como almas, pero no como vecinos. Eran convocados por la autoridad de la comunidad (los regidores), normalmente a son de la campana y en el pórtico de la Iglesia.

Hilera de casas llanas 

Este tipo de casas son las más antiguas (s. XVI) que vamos a encontrar en Cos. Las primeras casas llanas aparecerán aisladas rodeadas de huerto. A medida que las familias van creciendo se van adosando nuevas casas compartiendo uno de los muros llamado «muro medianil«, formando una línea recta perfectamente definida llamada hilera. Esto facilita la agregación de parcelas, lo que supone un ahorro económico importante. Su orientación habitualmente es sur- sureste, hacia la zona más soleada y más protegida de los vientos fríos y húmedos del norte.

Son edificios sencillos en piedra de mampostería, de planta rectangular -teniendo mas fondo que fachada-, y cuentan con un arco de medio punto de sillería en el soportal. En la primera vivienda podemos distinguir dos cuartos laterales con acceso independiente desde el soportal llamados «estancias del peregrino«, ambos iluminados por vanos con reja embutida. 

Para ganar espacio habitable en las viviendas se han añadido, posteriormente, sendos casetones en el tejado a modo de buhardillas. 

Sabías que… En muchas casas antiguas situadas cerca de caminos históricos o rutas de paso existía la costumbre de dar alojamiento a viajeros pobres o peregrinos. Para ello se reservaba una habitación sencilla, el cuarto del peregrino, que se encontraba normalmente en la planta baja, separada del espacio familiar, para no mezclar al huésped con la vida privada de la casa y con acceso relativamente independiente desde el portal, corral o patio.

Casona de Fernando de la Campa y Cos

Situada en el Barrio del Sopollo y fechada en 1632, esta casona barroca, posee una fachada de sillería, un gran soporta, y solana de dos tramos. Destacan en el inmueble sus dos grandes arcos de medio punto que dan paso a la puerta de entrada. La casona actual es el resultado de elevar una altura y adelantar una crujía la fachada sobre una casa llana anterior.

Cuenta con un escudo armero timbrado por yelmo con plumaje y lembrequines, adorno de rollos y cordón, y el campo cuartelado por un guerrero a caballo con la inscripción “CAMPA”; una cruz floreteada con dos calderas, una torre mazonada y león empinante, correspondiente a las armas de Gutiérrez; tres torres incrustadas en un árbol, con la inscripción “COS”; y un castillo mazonado sobre peñas, un brazo con espada, la cabeza de un toro, la inscripción “GAYÓN”  y fecha “1632”.

En ella vivió Fernando de la Campa y Cos, nacido en el pueblo de Cos el 20 de junio de 1676, coronel en Zacateas, primer conde de San Mateo de Valparaíso en 1727, Maestre del Campo, y caballero de Alcántara. Llegó a Nueva España para participar en la campaña de Nayarit al lado de su hermano, el general Antonio, instalándose en la misma junto con sus otros dos hermanos, Manuel y Pedro. Gracias a sus matrimonios y a los de sus hijas logró formar una red económico-familiar con el que dominó las Zacateas de 1710 a 1740, debido a sus numerosas posesiones y su inmensa fortuna. Una política que llevó a su familia a diversificar inversiones, reforzar sus responsabilidades locales con una red de compadres o parientes desde las Zacateas a la ciudad de Méjico, permaneciendo en la cima hasta por lo menos 1850. Constribuyó a obras benéficas, como el colegio de las hijas de la caridad (1710-20), la escuela jesuítica de San Luis de Gonzaga en las Zacateas, la escuela de Santa Lucía (Santibáñez), subsidio a monasterios y el coro de la Colegiata de Santillana del Mar.

 Hilera de casonas

Se trata de un conjunto que muestra la influencia del cambio de ubicación de la carretera, siendo las fachadas al sur las ubicadas entorno al antiguo camino, y las fachadas al norte -mas recientes- las que dan a la carretera.

La hilera se forma a raíz de una agrupación de casas que parten de una «casa matriz». A partir de esa antigua casa llana se van contruyendo casas adosadas a través del «muro medianil». Posteriormente, han evolucionado, debido a la mejora económica que supuso la expansión del cultivo del maíz y la aparición de nuevos propietarios, apareciendo nuevos espacios funcionales como la solana y el soportal. 

La casona de la derecha se encuentra bastante restaurada, consta de muros de mampostería y sillería en esquinales y cercos de puerta y vanos. Cuenta con un arco de medio punto y solana a tres tramos de madera. 

La casona de la izquierda cuenta con fachada entera en sillería y en buena parte de los muros laterales. Destaca la prolongación de la moldura de la cornisa hacia los dos muros laterales, rematado en el izquierdo por una pilastra acanalada adosada. Los muros cortavientos aparecen divididos en dos tramos separados por ménsulas en forma de “S” y decoradas con sogueado. Ostenta dos arcos de medio punto, uno en la fachada principal y otro en el muro lateral, formando un amplio soportal que cuenta con un cuarto lateral izquierdo con entrada independiente. La solana, a tres tramos, ha sido restaurada, conservando los antiguos mensulones que soportan el piso de la balconada y el alero. Estos aparecen tallados en el frente al modo de los llamados «pitones cabuérnigos».

La fachada vista desde la carretera (al norte), muestra una marcada influencia clasicista como se puede observar en la fachada entera de sillería, de gran simetría en su distribución de vanos, marcada por la moldura de la cornisa, relieves sobre el plano en los cercos de los vanos, y una imposta corrida que diferencia las dos alturas. Destaca el amplio mirador de madera, que le acerca a la arquitectura ecléctica, de influencia indiana. Los muros laterales de mampostería contrastan con esta fachada, marcando esta combinación de estilos y tipologías que ha sufrido la casona a lo largo del tiempo.

Chalet ecléctico Quinta Rivero

Chalet ecléctico llamado «Quinta Rivero» construido en el siglo XIX por el indiano Claudio Rivero de la Vega. Pasó en herencia a su sobrina, Esperanza Sagastizabal del Rivero, casada con Vicente Pando Fernández, de Comillas. Ambos fueron benefactores del cementerio donde se encuentra el panteón que alberga a Claudio del Rivero, fallecido en 1925.

La casa se encuadra en una gran finca, con plantas exóticas (como recuerdo de las americanas) y varias dependencias anejas como la cochera o estancias para el chófer o mecánico. La cochera la podemos observar en la finca colindante izquierda -hoy en día convertida en vivienda-, y cuenta con entrada propia.

Destacamos la asimetría de los volúmenes exteriores, muy característico del estilo ecléctico-pintoresco, que permite una planificación que diferencia la funcionalidad de las diferentes estancias. Cabe también destacar los grandes miradores, ventanales y la torre que busca dar iluminación y ventilación al edificio y abrirlo al exterior. Los materiales de construcción de la misma son la piedra artificial de cantería y la madera en zócalos, entarimados y artesonados.

Este modelo de casa rompe con lo que hasta entonces existía en el pueblo; aparece en escena una nueva clase social, una burguesía con dinero, bien relacionada y de negocios. Muchos son emigrantes que marcharon a América y vuelven enriquecidos a su lugar de origen. Buscan diferenciarse de los viejos linajes y para ello van a hacer majestuosas casas que se abren al exterior mostrando así su exuberancia y riqueza. Un ejemplo de ello, es el cierre delantero de la finca con verjas de hierro y no con muros altos que buscan intimidad.

 Capilla de San Antonio

La capilla de San Antonio es una pequeña construcción cercana a la carretera dedicada a San Antonio y fundada por Manuel de la Campa y Cos, propietario de la casona-palacio barroco clasicista. De planta rectangular, muros de mampostería, con tejado a dos aguas rematado por una espadaña de una sola tronera en la que se encuentra una pequeña campana coronada por una cruz de piedra. Muestra un pequeño zaguán adintelado para acceder a la ermita, cuyos esquinales son de sillería. El acceso a la misma parte a través de una verja a modo de puerta, que del mismo modo protege el interior.

En origen, según fuentes orales esta ermita fue un humilladero que se encontraba al otro lado de la carretera y que fue trasladado a su ubicación actual.

 Palacio Clasicista 

Situado en el barrio de San José encontramos este palacio de estilo neoclásico (s. XVIII) de planta rectangular, tejado a cuatro aguas y fachada de sillería. Destaca su distribución simétrica y regular, con una puerta de entrada centrada, sencilla ornamentación geométrica y sólo tres pequeños vanos en la planta superior.

Muestra un lenguaje de prestigio y poder, manifestado en sus sillares regulares que dan solemnidad al edificio, al igual que su sencilla ornamentación, como la imposta corrida que separa los dos pisos, careciendo de balconadas voladas bajo los vanos, a excepción del central de pequeñas dimensiones y de fecha posterior a la construcción del inmueble.

El muro posterior de mampostería, muestra una distribución más irregular, en la que se abren cuatro vanos de pequeño tamaño y uno rectangular de mayores proporciones con una reja de hierro volada. La entrada por esta parte se realiza por un gran arco de medio punto con dovelas de sillería. 

 Molino-central eléctrica de Serrallo

Antiguo molino harinero, que a principios del siglo XX se transformó en central eléctrica. El edificio ha sido restaurado, pero mantiene algunos elementos del molino antiguo, como el canal de derivación, un pequeño azud de piedra y una exclusa.

El molino de Serrallo o de Abajo se localiza en una gran parcela conocida como «Mies», que son extensiones de terreno situadas en torno al núcleo de población donde se cultivaba el maíz y otros cereales panificables. El maíz que se obtenía en estas mieses era procesado en el molino para así conseguir harina y con ello fabricar el pan de borona, uno de los alimentos tradicionales en nuestra región hasta mediados del siglo XX. Existe otro molino llamado de Arriba en el mismo canal aguas más arriba.

Rutas de senderismo y BTT

Una buena opción, antes o después de contemplar el conjunto arquitectónico de Cos, es realizar una de las siguientes rutas de senderismo y/o BTT propuestas:

  • Ruta de Cos: ruta circular de senderismo o BTT con una distancia de 7,34 km, duración de 3 horas y un desnivel de 36 m. Pasa por la Venta de Santa Lucía y sube hasta el alto del Cueto (536 m) atravesando zonas de bosque autóctono, brañas e invernales.
  • Ruta de Cos a Villanueva de la Peña: ruta lineal, ideal para realizar en bicicleta o con niños. Desde Cos podemos realizar el recorrido que discurre paralelo al río Saja, donde podemos observar ganado pastando y una diversa vegetación de ribera. El itinerario pasa por el área recreativa de Mazcuerras (Parque «El Bosque»), y finaliza a la altura de la Ermita de la Virgen de la Peña (Villanueva de la Peña).

Para ver todas las rutas y acceder a sus características consulta el Visor Cartográfico de la Mancomunidad.