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Barcenillas es uno de los mejores ejemplos para conocer el paradigma de la arquitectura tradicional montañesa de los siglos XVII y XVIII: la casona barroca. Con espléndidas casonas y un caserío tradicional bien conservado, constituye uno de los conjuntos de arquitectura rural más representativos de Cantabria.

Pertenece al municipio de Ruente (Cantabria) y está situado en la falda de una ladera junto al río Saja, haciendo frontera con el término de Cabuérniga. Su nombre procede del topónimo bárcena o lugar fértil próximo al río.

El origen de esta localidad, de marcado signo agrícola y pastoril, se relaciona con la existencia del camino que atravesaba el valle para buscar la salida hacia tierras castellanas: la Ruta de los Foramontanos, que allá por el siglo XVI pasará a denominarse Camino Real. Su paso aún aparece marcado por la presencia de un pequeño Santuco y por la conocida Venta de Barcenillas, para y fonda de caminantes, en uno de cuyos muros se abre un arco gótico apuntado de finales del siglo XV.

Pero la eclosión de Barcenillas va a producirse, al igual que en muchos lugares del valle, durante los siglos XVII y XVIII, coincidiendo con la llegada de los capitales de América. Por ello, en el pueblo no vamos a encontrar evidencias anteriores (góticas o renacentistas), sino un esplendor barroco que queda patente en sus casonas de grandes dimensiones y fachadas de sillería con ostentosos trabajos de talla en piedra y madera: la Casona de Cantero, con su escudo nobiliario, magníficamente conservada; las de la Plaza del Cantón; la que se encuentra en el camino de subida a Lamiña, con cinco arcos en el soportal; o la de Calderón, caracterizada por su extremo barroquismo.

Además de la agricultura y la ganadería, en especial la de montaña, la cantería fue y sigue siendo un oficio con tradición, lo cual queda puesto de manifiesto en la calidad de sus edificaciones.

Barcenillas conserva además un caserío tradicional, con pequeñas hileras de casas con solana que van formando calles y barrios. La mayoría conservan su pequeño huerto y su corral en uno de los lados o frente a la casa, lo que contribuye a darle ese aire campesino y a la vez señorial que lo distingue.

En el año 2021 obtuvo el segundo puesto en el certamen “Pueblo de Cantabria” por el ejemplar mantenimiento de su patrimonio, que conoceremos y descubriremos en el recorrido que ahora comenzamos.

ITINERARIO

Casona del Barrio El Pontón (siglo XVIII)

Esta magnífica casona es una buena muestra de la arquitectura civil montañesa del siglo XVIII. Edificio de planta rectangular, dos alturas, fachada de piedra de sillería y una gran solana de más de veinte metros. Su peculiaridad reside en que es una de las pocas casonas existentes en Cantabria con cinco arcos en el soportal.

Tanto en este, como en otros edificios que veremos a continuación, destaca la elaborada decoración de la piedra en arcos, puertas, ventanas y muros cortavientos.

En el muro lateral izquierdo se encuentra el escudo nobiliario de la familia. Aunque no se puede precisar a qué apellido pudo pertenecer, algunas fuentes citan al linaje de Vivero, de gran abolengo en Barcenillas.

Casona Barrio del Cantero (siglo XVIII)

Clásica casona barroca del siglo XVIII con escudo nobiliar. Este edificio es uno de los mejores ejemplos que encontraremos en el municipio de Ruente y en todo el Valle de Cabuérniga.

Es a finales del siglo XVII y durante el siglo XVIII cuando la casa de dos plantas con solana y soportal adopta su máxima expresión en la casona barroca. La casona montañesa por excelencia con muchos elementos decorativos (escudos, tallas en la madera de balcones y aleros, rejería de forja…). Tanto este tipo de edificios como los del siglo XIX, fueron impulsados por el capital indiano, esas gentes que hicieron fortuna en América y que luego enviarían dinero para construir además de este tipo de casonas, parte de los edificios religiosos de la zona.

Las partes de la casona son comunes. Adjuntamos un ESQUEMA que sirve de ejemplo para esta y las que más tarde veremos:

CASONA BARROCA MONTAÑESA

casona

Orientación Sur – Sureste, en la mayor parte de los casos, para aprovechar el calor y la luz solar.

El material empleado: piedra de sillería (piedra de calidad tallada y de gran tamaño) que se emplea en la fachada principal y en las zonas importantes, arquitectónicamente hablando, como son esquinales y marcos de puertas y ventanas. La mampostería (piedra más sencilla en calidad e irregular, fácil de manejar de ahí su nombre: mam- mano/ postería- poner) se empleará en el resto de muros, cubriéndolos con enlucido y encalándolos posteriormente, aplicando colores blancos, azulados o rojos, dejando sólo a la vista la sillería. Actualmente en la mayor parte de las casas ese enlucido ha desaparecido (quizás por un tema de modas), dejando al descubierto la mampostería.

Planta baja: soportal o zaguán con arcos de medio punto junto con uno o dos cuartucos llamado cuarto lateral o del peregrino.

Primera planta: balconada que ocupa toda la fachada, también llamada solana (de zona soleada). En cada tramo se abre un hueco (puerta o ventana) para dar luz al interior. Todo ello protegido por el muro hastial o cortavientos.

Tejado a dos aguas con teja árabe y aleros de madera, bajo el cual se encuentra el desván. Los elementos decorativos tallados en piedra pueden ir en los pilares del soportal, dinteles de puertas y ventanas. Lo decorativo en tallada de madera serán en el balaustre del balcón, mensulones y aleros de madera.

 

La Casona del Cantero se encuentra magníficamente conservada y recoge los elementos que caracterizan este tipo de construcciones: planta rectangular, dos alturas con solana y pequeño buhardillón, fachada de piedra de sillería, elementos decorativos, arcos de medio punto en la planta baja y soportal que aún conserva el empedrado original. En el interior del mismo aparece la siguiente inscripción: “ESTA OBRA HIZO MARÍA GUTIÉRREZ DE LA TORRE CALDERÓN. AÑO DE 1733”.

Como curiosidad, este edificio ilustró un sello de Correos dedicado a la Casona Montañesa en el año 2015.

Continuamos de frente unos 50 metros hasta la Plaza de la Constitución, donde nos detendremos para visitar los dos edificios que se describen a continuación.

Casona de la Calle del Medio (siglo XVIII)

A la derecha encontramos otro buen ejemplo de casa montañesa con solana, planta rectangular, dos alturas, fachada de piedra de sillería, muros cortavientos y molduras en puertas y ventanas. En este caso, en el piso inferior, un solo arco de medio punto se abre en la fachada para dar paso al soportal, al que también se accede mediante otro arco en el muro hastial derecho, comunicando el soportal con la socarreña, hoy reformada como vivienda. La balaustrada y el alero están reformados

Sabías que… en Cantabria las “Socarreñas” o “Socarrenas” son los cobertizos situados al lado de las casas, en donde se guardan los aperos de labranza, el carro, la leña picada, etc.

Antigua sede de la Fundación Barcenillas

Este edificio fue el domicilio social de una Fundación constituida en el año 2006 por D. Francisco Pérez González (Pancho), cofundador de la editorial Santillana y uno de los principales accionistas de PRISA. A pesar de no ser natural del pueblo, compró aquí una casa, que veremos más adelante, e instaló aquí la fundación.

La Fundación Barcenillas cuenta con una biblioteca cuya temática común es Iberoamérica, en todos sus aspectos, reuniendo en su conjunto una de las colecciones privadas especializadas en Iberoamérica más importantes de España.

En la plaza hay una pequeña construcción religiosa conocida como la Capilla del Corazón de Jesús. Aunque en la actualidad pertenece al pueblo de Barcenillas, en su origen fue propiedad de la casona que veremos a continuación.

Casona de la Capellanía

La Casona de la Capellanía presenta unos rasgos diferentes al resto de los edificios de Barcenillas, con una disposición semejante a la de los palacios renacentistas propios del siglo XVII: construcciones sólidas y sobrias, sin solanas, con portaladas y corraladas cerradas por altos muros. En este caso, la casa contaba con una gran corralada a la que se accedía a través de dos portaladas, hoy desaparecidas.

La fachada principal es de sillería. En la planta baja hay tres arcos de medio punto, dos de los cuales están cegados debido a la división de la casa en dos viviendas. A su izquierda se encuentra un cuarto lateral, llamado del peregrino (lugar que daba cobijo a sirvientes y peregrinos), iluminado por una original ventana decorada con motivos vegetales. En el piso superior, en lugar de la típica solana, aparece un balcón en voladizo con barandilla de forja.

Los símbolos religiosos grabados en diferentes partes del edificio sustentan la idea de que fue una capellanía. En el interior del soportal aparece la inscripción SAN JUSTO Y SAN PASTOR AÑO DE MDCCXV (1715) y una pequeña hornacina, seguramente destinada a albergar una imagen.

Plaza del Cantón. Casa de Pancho (siglo XVIII)

La plaza del Cantón es uno de los lugares más interesantes del pueblo. Lo primero que llama la atención del conjunto formado por esta casa y la situada a su derecha, es la separación existente entre ambas, aspecto poco común ya que por la general suelen aparecer adosadas.

La Casa de Pancho cuenta con todos los elementos de la casona barroca por excelencia, con la particularidad de tener una torre de tres plantas adosada en la parte trasera. Destacamos la solana por la magnífica y variada labor de talla de gran riqueza decorativa: castañuelas, sogueado, flores, pitones, espirales, etc.

A su derecha se levanta una de las casas más antiguas del valle. En ella aún  es posible distinguir algunos de sus rasgos originales, como el arco de medio punto con grandes dovelas de piedra sobre la puerta de acceso, típico de las Casas Llanas renacentistas del siglo XVI.

La Casa llana renacentista del siglo XVI es el tipo de casa más antiguo conservado en el Valle. Son edificios de piedra, muy sencillos, de planta rectangular y tejado a dos aguas que se prolonga para configurar el soportal. En el caso de las construcciones más antiguas es fácil distinguir un arco de medio punto, o apuntado, sobre la puerta de acceso. Este modelo de vivienda fue evolucionando a medida que se fueron introduciendo cambios en el modelo productivo. Así la necesidad de disponer de un espacio para secar el cereal, sobre todo el maíz, hizo que surgiesen las solanas. Para su construcción se aprovechaban materiales de la zona: piedra, cantos rodados y madera de roble o castaño.

Otra de las peculiaridades de este edificio, que ya no podemos apreciar debido a la última reforma, era el entramado de ladrillo y madera que cerraba el muro de la solana, algo poco habitual, y del que quedan pocos ejemplos en la zona. Uno de ellos aparece en el pueblo de Lamiña, en la llamada Casa Pinta.

Aquí os dejamos una fotografía tomada en el año 2005 en la que se puede ver el entramado del muro y el escudo nobiliario con las armas de Cos que estaba situado en el centro.

Abandonamos la Plaza del Cantón en dirección al Barrio de La Fuente. Nos recibirá un imponente edificio del siglo XIX rodeado de caminos. De planta cuadrada y con clara influencia neoclásica, destacamos la talla original de la madera en aleros y balaustrada.

En este punto tenemos que desviarnos momentáneamente hacia la izquierda u Oeste, pasando por delante del Asador. La siguiente parada es una casona situada junto a la carretera general.

Casa de Calderón (siglo XVIII)

Esta casa de dos alturas con solana se caracteriza por lo que podríamos llamar su “barroquismo”. Destacan las trabajadas y resaltadas molduras de las puertas y ventanas, así como la cuidada labor de talla de la madera en el alero y la balaustrada: sogueado, castañuelas, y la decoración típica con cadeneta vertical, volutas y espirales formando lo que se conocen como “pitones cabuérnigos“.

En el piso bajo el soportal de doble arco se encuentra dividido por un muro que separa las dos viviendas actuales, en el pasado vivienda (zona izqda.) y establo (zona dcha.). La solana también se encuentra dividida en dos. En la fachada lateral se localiza el escudo nobiliario realizado en alabastro, material similar al mármol y poco usado en la zona por lo que es probable que se trajese de fuera. Junto a él, vemos un balcón de púlpito con balaustrada de forja.

Regresamos hacia el Barrio de La Fuente y seguimos en dirección Norte para contemplar un ejemplo de caserío tradicional.

Hilera de la Calle del Peso (siglo XIX)

La Calle del Peso está formada por una hilera de construcciones campesinas, en su mayor parte con solana y de tipo popular. Entre ellas destacan dos casas con solana de dos alturas, planta rectangular y tejado a dos aguas, con unos rasgos constructivos que las sitúan ya en pleno siglo XIX.

La piedra de mampostería en la fachada y la sillería en vanos y muros hastiales definen la estética exterior. A diferencia de los edificios vistos con anterioridad, se aprecia la ausencia de decoración tanto en la piedra como en la madera, aunque pueden apreciarse restos de talla en el alero.

Otro aspecto significativo reside en la separación entre la vivienda campesina y las dependencias para el ganado, como se aprecia en la casa de la derecha, donde el piso bajo se reservaba exclusivamente para el ganado.

Casona del Barrio de La Fuente (siglo . XVIII)

Esta casona fue el lugar de nacimiento del escritor Ricardo Fernández de la Reguera Ugarte, novelista de la Generación del 36 que junto con su esposa, Susana March, continuaron los Episodios Nacionales del escritor Benito Pérez Galdós.

Otro buen ejemplo más de casa montañesa: fachada de piedra de sillería, en la planta baja dos arcos de medio punto, soportal y dos cuartos iluminados por ventanas cerradas con reja embutida. La solana consta de cuatro tramos, con dos puertas y dos ventanas decoradas. Tanto el alero como la balaustrada han sufrido reformas, pero aún se aprecia la talla original con decoración de sogueado principalmente.


Lavadero de Fuente Vieja

Junto al camino que conduce a la iglesia de San Sebastián encontramos este conjunto conocido como “Fuente Vieja”, compuesto por fuente, pilón y lavadero. Data de 1924.

El lavadero es de piedra, con forma rectangular y de una sola poza. La fuente tiene una pila cuadrada de la misma altura que el pilón, para que el agua pase de un lado al otro. El manantial brota en la parte baja del talud y tras pasar de la fuente al pilón, discurre hacia el lavadero.

Este tipo de elementos patrimoniales forman parte de la cultura de los pueblos y reflejan un modo de vida marcado por los usos comunales. Paneras u horneras, fraguas, potros de herrar, molinos o lavaderos y pilones han sido algunos de esos centros tradicionales de uso en común, y a la vez, más allá de su función, espacios de sociabilidad campesina, especialmente femenina.


Iglesia de San Sebastián (siglo XVIII)

Situada en una loma que domina todo el pueblo, la iglesia de San Sebastián es un excepcional mirador donde poner fin a esta visita. La fábrica original data del siglo XVIII, aunque fue reformada hace unas décadas por los vecinos de Barcenillas. Se trata de un templo de pequeñas dimensiones, nave rectangular, ábside cuadrado y espadaña a los pies. El soportal cobija una puerta de acceso de medio punto que destaca por su variedad decorativa (relieves vegetales y geométricos).

El circuito se cierra descendiendo hasta la zona de aparcamiento por un camino que ofrece una bella vista panorámica del pueblo y su entorno natural.


Ruta de las Cáscadas de Úrsula

Una buena opción, antes o después de contemplar el conjunto arquitectónico de Barcenillas, es realizar una de las rutas más populares del valle: “Las Cascadas de Lamiña”, llamadas también “Cascadas de Úrsula”. En el aparcamiento hay un cartel informativo.

Se trata de un sendero sencillo y muy recomendable en el que se visitan el conjunto de cascadas que se forman en confluencia los arroyos Moscadoiro y Barcenillas.

Hay varias formas de hacer esta ruta. De forma lineal, partiendo de Barcenillas y regresando por la misma pista; o de forma circular, haciendo el recorrido completo que atraviesa el pueblo de Lamiña.