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Valle es la capital del municipio de Cabuérniga. Este valle se caracteriza, entre otras cosas, por conservar, de un modo extraordinario, tradiciones de antaño, siendo una referencia cultural para toda la región. Es una zona donde se conservan, como en pocos lugares, la particularidad de la etnografía y folclore cántabros, existiendo una gran diversidad mitológica y de leyendas tradicionales, como se recoge en los libros de Manuel Llano, escritor nacido en Sopeña.

La Villa de Valle está declarada Conjunto Histórico desde 2004. El patrimonio construido en torno a los barrios con sus casas y huertos, junto a la mies con prados cercados, y el monte con sus pastizales, bosques autóctonos y repoblaciones, reflejan una visión de lo que fue y aún hoy se conserva, una forma de vida en perfecta simbiosis con la naturaleza que se refleja en el resto de los pueblos de este Valle de Cabuérniga.

 

ITINERARIO

Casa de Don Augusto González Linares

En el Barrio de Arriba, junto a una plaza, se sitúa la casa natal de los González de Linares, cuya planta y estructura recuerdan a la de las antiguas torres de defensa de época medieval.

Consta de dos edificios diferenciados, a la izquierda una casona montañesa reformada en el siglo XIX de la cual quedan los cuatro arcos sustentados por pilares decorados de la planta baja; y a la derecha, una casa-torre neoclásica (modelo habitual de finales del siglo XIX y principios del XX) de aspecto macizo, fachada de sillería y gran altura con molduras que dividen sus tres pisos. En la fachada Sur, sobre el balcón, se ubica una placa que recuerda un encuentro entre Augusto González Linares, Francisco Giner de los Ríos, Manuel Ruíz de Quevedo y Nicolás Salmerón, fundadores de la Institución Libre de Enseñanza.

Sabías que... el linaje de los González de Linares está ligado estrechamente a la cultura de Cabuérniga. Augusto nació en Valle en el año 1845. Fue un científico naturalista de referencia nacional, creó y dirigió la Estación Marítima de Zoología y Botánica Experimental (hoy Museo Marítimo del Cantábrico), e impulsó la creación de la Institución Libre de Enseñanza, fórmula empeñada en sacar las aulas al campo, hacer de las excursiones de la naturaleza un crisol en que difundir conocimiento y divertimento, y desterrar los cánones arcaicos de la enseñanza en el medio rural. También destacó su hermano Gervasio, veterinario y ensayista, que dedicó gran parte de su labor intelectual a la defensa y modernización del sector agroganadero en Cantabria.

 Casa del Castellano

Conjunto formado por dos casas, una reformada con un arco de medio punto que pertenece a una antigua casa llana del siglo XVI, y la otra en mal estado pero en la que podemos observar la evolución de la arquitectura rural. Cuenta con un amplio soportal cerrado lateralmente por una habitación. Destaca el uso de la madera en el muro de la solana, lo que refleja su antigüedad. Asimismo, el lateral izquierdo de la solana aparece también cerrado de madera para ganar espacio a la vivienda en detrimento de la función del balcón como secadero. En la balaustrada se observan restos de una cadeneta de sogueado inverso.

Casa en «El Ricote»

Situada en la zona conocida como «El Ricote», esta típica casa montañesa, a pesar de presentar algunas reformas, aún conserva elementos originales; como el arco de medio punto del piso bajo, o una ventana en el hastial izquierdo con los cercos moldurados de sillería y un relieve en forma de ondas. Sobre la ménsula del muro cortavientos izquierdo se conserva una inscripción que data la casa en el siglo XVIII.

Conjunto del Barrio de Arriba

Conjunto integrado por dos casas que forman una pequeña plazoleta. La situada a la derecha es la casa típica del siglo XVIII, en la que destaca el cuerpo lateral construido enteramente en sillería, el balcón volado con balaustrada de forja sobre peana de sillería moldurada, y sobre todo dos benditeras de piedra a cada lado (cuyo origen puede ser de alguna construcción anterior, de tipo religioso, más antigua que la casa). 

La otra casa es completamente diferente, similar a una de las situadas en la «hilera de la Fonda», ambas del siglo XIX por lo que comparten elementos como el gran buhardillón central, cerrado y acristalado, que permite aprovechar el desván como vivienda o la verja de forja que ambas tienen delante. Esta casa ha sufrido diversas reformas, como nos muestran los cierres de la solana, pero aún es visible la importancia de la misma en el hastial derecho, donde permanece un muro de cierre de sillería rematado con una cornisa moldurada.

Estas reformas se dan como consecuencia de la pérdida de la función original de los soportales y solanas como espacios de almacenaje y secadero de las cosechas. Se cierran los mismos y también se abren buhardillones para aprovechar el desván, aumentando con estos espacios la superficie de vivienda. 

Casa – Torre

Rodeada por un alto muro de piedra se encuentra esta casa perteneciente a la familia de González de Linares. Repite el modelo de casa con dos partes diferenciadas, una casa con solona y soportal y una torre adosada. La segunda es una construcción típica del siglo XVIII, realizada en piedra de mampostería, de planta cuadrada, tres alturas y tejado a cuatro aguas. La cornisa esta rematada de sillería moldurada y el alero -al ser un tejado a cuatro aguas- cuenta con gran desarollo y está tallado con un cordón sogueado de gran tamaño.

Iglesia de San Pedro

Situada en lo alto de una pequeña loma que domina el pueblo, se encuentra la Iglesia de San Pedro, construida en el siglo XX tras haber sido destruida la anterior en una riada. De planta rectangular, tres naves de igual altura y ábside cuadrado, destaca la alta torre de cinco cuerpos. La nave principal cuenta con una bóveda de cañón con lunetos y las laterales presentan bóvedas de arista, que se convierten en crucería estrellada en el ábside. Destacan los retablos de estilo barroco típico del siglo XVIII.

Casa neoclásica. La Fonda

Claro ejemplo de casa neoclásica de finales del siglo XIX de planta rectangular, tres alturas más desván y tejado a cuatro aguas. Los muros, de piedra de mampostería, presentan una distribución regular y simétrica, con grandes huecos adintelados y balcones volados de madera con la balaustrada de forja. Los esquinales son de sillería con forma redonda. Su construcción es anterior al trazado de la carretera, prueba de ello es la construcción de enfrente, la cual es una dependencia de la casa. El trazado de la actual carretera también dividió el pueblo en dos barrios, el Barrio de Abajo y el Barrio de Arriba (donde nos encontramos).

Ayuntamiento – Antigua Cárcel

El edificio del Ayuntamiento posee más valor histórico que arquitectónico, ya que alberga aún en su interior las estremecedoras mazmorras de la cárcel del siglo XVI, como testigo de aquel inhumano sentido de la justicia de la sociedad feudal. Son reseñables los dos macizos contrafuertes de la fachada posterior, destinados a soportar el empuje de las bóvedas de las celdas, que aún se conservan en el interior. Estas celdas se encuentran en el piso de abajo, tras una pequeña puerta adintelada y cerrada por otra enrejada de hierro macizo.

Hilera de La Fonda

Esta hilera formada por tres casas de diferentes épocas y estilos, es un estupendo ejemplo para conocer las etapas de la evolución de la casa típica montañesa desde el siglo XVI hasta la actualidad.

En ocasiones las casas se iban juntando unas con otras aprovechando una de las paredes formando hileras. En este caso, la casa más baja responde al modelo de Casa Llana del siglo XVI, caracterizada por tener una sola planta, pocos vanos o muy pequeños, una sola puerta de acceso rematada en arco de medio punto y un amplio soportal. La casa situada a su izquierda, junto a la plaza del Ayuntamiento, posee dos fachadas, siendo la original -renacentista- la que se orienta al Sur. Está construida en sillería, y destaca el gran arco de medio punto situado en la planta baja. La fachada lateral es del XIX y ha sido reformada; aquí encontramos el escudo con las armas de los Rubín de Celis y de los Calderón, donde se leen las fechas de 1649 y 1869, de construcción y reforma del edificio.

Finalmente, a la derecha de la casa llana encontramos una típica casona con solana y soportal de finales del XVIII, con fachada de sillería que, tras una reforma modificó su aspecto con la introducción de un gran buhardillón en el tejado y la sustitución de los arcos de medio punto de la planta baja por tres puertas adinteladas.

La casa típica de Cabuérniga es el resultado de la evolución social y económica de la comarca, así como de la adaptación al medio en que se construye. La llegada del maíz de América dio origen a la solana, ya que era necesario un espacio en el cual poder secarlo. La aparición del soportal también responde a necesidades asociadas a la actividad económica predominante en el valle, ya que era el lugar utilizado para guardar los aperos de labranza y para realizar trabajos artesanales al resguardo de las inclemencias del tiempo.

Casona de los Torales

A pesar de responder a las características generales de la típica casona montañesa, esta casa presenta algunas particularidades. La fachada está construida en piedra de mampostería sin encalar, reservando la sillería a los esquinales y vanos. Solo posee un arco de medio punto que da acceso al soportal flanqueado por dos ventanas adinteladas. La solana, con uno de sus tres tramos cerrados por una galería acristalada, conserva la talla original con motivos de castañuelas. Los mismos, aparecen en el balcón volado cubierto del muro lateral derecho, y se repiten tanto en el alero de la solana como en el del lateral.

Casonas del Sindicato

Conjunto de casas conocido como “El Cuartel” o “El Sindicato”, ya que una de ellas fue cuartel de la Guardia Civil. Son dos típicas casonas montañesas unidas por el muro medianero y rodeadas por un muro de piedra que evidencia un posible origen familiar común. 

La de la derecha mantiene todos sus elementos y el espíritu tradicional. Es de planta rectangular mas un cuerpo adosado al hastial derecho. Cuenta con una fachada construida en piedra de sillería con dos arcos de medio punto que dan paso al soportal. La solana, a pesar de haberse cerrado parcialmente, conserva la talla original; cadenetas de sogueado en la imposta inferior de la balaustrada, y sogueado y taqueado en el apoyabrazos. 

La casona de la izquierda es la que fue cuartel de la Guardia Civil y, en la actualidad, acoge la Biblioteca Municipal. Su estado actual no impide apreciar cómo sigue las líneas generales de la casa anterior, tanto en la distribución general como en la rejería o en los motivos decorativos del pilar que soporta el peso de los arcos, lo que reafirma la idea del origen familiar común. 

Casona de Rubín de Celis

Uno de los mejores ejemplos de casonas barrocas de Cabuérniga a pesar del mal estado de conservación. Cuenta con una fachada principal entera en piedra de sillería con tres arcos de medio punto que dan paso a un profundo soportal. Los arcos se apoyan en pilares con relieves geométricos inscritos en casetones rehundidos. En el interior, el gran arco de medio punto de la puerta de entrada hace pensar que la casa es el resultado de la elevación de una casa llana renacentista.

A la solana, de cinco tramos, se accede a través de cuatro puertas y una ventana, con los cercos formando molduras de orejones y casetones rehundidos, muy trabajados, también con flores de lis, relacionadas con el apellido Rubín de Celis. Destacan en el muro de cierre de la solana las divisiones marcadas por una serie de pilastras rehundidas -al modo de los palacios renacentistas- que finalizan en una cornisa de sillería moldurada. Asimismo, también en el muro de cierre encontramos un escudo de gran tamaño, timbrado por yelmo y soportado por dos leones, que representa las armas de Rubín de Celis, de Mata y Lamadrid, de Calderón, de Mier y de Terán.

Hilera de casas campesinas

En el Barrio de Abajo encontramos estas dos hileras contiguas que contrastan con las edificaciones de la Hilera de la Fonda, ya que aqui se encuentran una serie de casas campesinas con soportal y solana, en realidad son las que dan al pueblo su particular identidad, ya que las hileras van formando calle. Este modelo se forma por la construcción de casas unidas por los muros medianeros, o bien por las sucesivas divisiones y reformas de una primitiva casona. 

En el conjunto destaca, por un lado, una típica casa montañesa reformada, construida en sillería con un arco de medio punto que se apoya en unas impostas molduradas con relieve taqueado. En el hastial derecho se observan ventanas molduradas de tradición renacentista. Por otro lado, destaca un conjunto de casas llanas, una cuenta con un arco de medio punto de sillería, así como un soportal sostenido por un pie derecho de madera. Ese detalle, en buena piedra de sillería, confiere a las casas llanas el sobrenombre de “renancentistas”.