Mapa visita autoguiada por RuenteOrtofoto PNOA (IGN)

Ruente quiere decir “fuente”, de ahí viene su nombre, y junto a ella, cruzada por un puente medieval que facilitaba el tránsito en el Camino Real, ha forjado su historia. Situado en la llana del fondo del valle del Río Saja, este pueblo está formado por tres barrios: Ruente, Monasterio y Gismana.

En este paseo visitaremos el Barrio de Ruente y su gran tesoro “La Fuentona”, una surgencia Kárstica sobre la que se ciernen infinidad de historias y leyendas populares. Al otro lado del estrecho puente medieval que cruza La Fuentona pasearemos por el Barrio de Monasterio, núcleo origen del pueblo que surge al cobijo del monasterio de Santa María en época medieval; y un poco más adelante por el Barrio de Gismana, en el acceso al vecino pueblo de Ucieda. En este barrio lo más habitual son las casas llanas de origen renacentista, generalmente reformadas pero que conservan algunos valores originales. La segunda parte del itinerario discurre por una cambera hasta la margen derecha del río Saja, donde podremos disfrutar de unas preciosas vistas del entorno natural que nos rodea. El paseo finaliza en la campa de La Nogalera, frente a la oficina de Información Turística.

Comenzamos la visita junto a la bolera del Parque de “La Nogalera”, donde se encuentra la magnífica casona que lleva su nombre, punto 1 de itinerario.

  Casona de La Nogalera

Junto a “La Nogalera” de Ruente encontramos un buen ejemplo de casona barroca montañesa datada en 1786. La vivienda recoge los elementos típicos este tipo de construcciones: planta rectangular, dos alturas, fachada de piedra de sillería con dos arcos de medio punto en la planta baja, soportal o zaguán y una amplia balconada o solana en el piso superior.

Un elemento de gran valor artístico de la casa es la portalada de acceso a la finca de sillería, con una gran puerta rematada con una cruz decorada con una serpiente enroscada y pináculos. Encima del arco se sitúa una especie de escudo coronado por un relieve con un águila, con elementos religiosos como un cáliz y la hostia, junto a varias cabezas humanas y motivos vegetales.

Destacan también una piedra fregadera situada junto a la ventana de la cocina en el muro lateral derecho, y un balcón de púlpito con balaustrada de forja en el muro lateral izquierdo.

Continuamos el paseo hacia el punto más mágico del pueblo, La Fuentona.

  La Fuentona

Su nombre lleva un poco a engaño pues no es una fuente,  sino el nacimiento de un río que nace al pie de una pared de roca caliza. Un lugar de misterio natural y mítico que impacta a todos aquellos que pasean por sus alrededores y ven manar el agua desde las entrañas de las rocas.

La Fuentona es bien conocida por la rareza de su cavidad y por el fenómeno de las intermitencias. El manantial repentinamente deja de manar por un tiempo que oscila entre algunos minutos y varias horas, y al cabo vuelven a surgir sus aguas con el mismo caudal anterior.

Fruto del extraño comportamiento del caudal han surgido infinidad de historias y leyendas; así, cuenta la leyenda que en el interior de la gruta vive una anjana, un hada buena de la mitología cántabra, la cual sería la causante de que las aguas dejen de manar en la Fuentona.

En el entorno del nacimiento podemos disfrutar de una zona de parque-merendero de gran belleza y tranquilidad. Sin duda se trata de uno de los lugares más hermosos de Ruente.

El camino ahora nos le va a marcar el río. Iremos de su mano por un sendero empedrado entre sauces y alisos hasta el puente que cruza “La Fuentona”.

Puente medieval

Una de las imágenes más características de Ruente es este estrecho puente medieval de nueve ojos que cruza las aguas de “La Fuentona”, y que en su día facilitó el tránsito del Camino Real que atravesaba el Valle de Cabuérniga hasta Bárcena Mayor.

Está formado por nueve arcos de medio punto rebajados construidos en mampostería y comunica dos de los barrios del pueblo, Ruente y Monasterio.

Humilladero

Cruzando el puente, a escasos metros de la salida, encontramos uno de los pocos humilladeros del valle. Se trata de una pequeña construcción inserta en un muro de mampostería, cuya misión era indicar el rumbo y acoger las oraciones de los caminantes.

En su interior alberga una cruz de madera policromada con escenas de la Pasión de Cristo y figuras humanas como la Virgen Dolorosa. El conjunto culmina con un símbolo característico en este tipo de tallas, la calavera sobre dos tibias cruzadas.

Sabias que…

Los humilladeros, también conocidos como “Santucos”, eran pequeños edificios que se situaban a las entradas o salidas de los pueblos indicando el camino. Actualmente tienen un sentido religioso, aunque sus orígenes habría que buscarlos en la época clásica, en Grecia donde se usaban piedras marcajes en el camino que se denominaban herma, en honor al dios Hermes, deidad de las fronteras.

Es así como esa antigua tradición, la de ir dejando una piedra en el camino (que actualmente se hace en senderismo con las “apachetas”), una vez concluido el recorrido se va extendiendo por todo el dominio del Imperio Romano, llegando hasta la parte más occidental, que formaban lo que hoy conocemos como España y Portugal, sitios en los que, mezclados con tradiciones Celtas, en la parte norte de la península, van formando una serie de ideas en torno a la necesidad de buscar una protección divina al ir recorriendo los caminos. Vendrá luego la difusión del catolicismo y con ello todos los ritos paganos serán transformados en el culto a la cruz.

 

Continuamos ruta atravesando de nuevo el puente en dirección al Barrio de Monasterio, donde se encuentra la iglesia de la patrona de Ruente.

  Iglesia de la Magdalena

Se levantó en el siglo XVIII sobre el solar que debió ocupar un antiguo monasterio medieval.

De planta rectangular y dos naves paralelas, el elemento más destacable es la espadaña barroca situada a los pies a la que se accede mediante una escalera del piedra. En su interior alberga un retablo de finales del siglo XVIII.

  Palacio de Mier

El Palacio de Mier es un complejo palaciego de finales del siglo XIX que responde a las corrientes arquitectónicas historicistas, conjugando las formas neoclásicas con el arte de tradición popular. En su origen estuvo formado por una casa solariega, capilla y una serie de construcciones dedicadas a las labores del campo.

En Ruente es conocido como “El Asilo” ya que hasta el año 1931 funcionó como asilo y colegio atendido por religiosas franciscanas. En años posteriores fue la casa del médico, y en la actualidad, la capilla es utilizada como consultorio médico y la casa-palacio alberga la biblioteca municipal, la sede de la ADL de la Mancomunidad “Reserva del Saja” y la Asociación Equina Hispano-Bretona “Manadas”.

Del Palacio propiamente dicho destaca la portalada principal de piedra de sillería que se corresponde con el modelo habitual de las casas tipo villa. No tiene solana, sino que en su lugar aparecen tres balcones con barandilla de hierro. Sobre el central se localiza el escudo nobiliario con las armas de los “Mier”, “Terán” y “González de Linares”.

El conjunto, declarado Bien de Interés Cultural, se ubica en una amplia finca con jardín, donde podemos ver la pila bautismal de la capilla reutilizada como jardinera. En uno de los muros se conserva un reloj de sol.

  Casona de Cossío y Terán

En el Barrio de Gismana se levanta esta construcción que responde a los cánones propios de casona montañesa. La fachada principal es de piedra de sillería, con un arco de medio punto en la planta baja que da paso al soportal. A este soportal también se accede por la socarreña anexa a través de otro arco de medio punto.

Las “Socarreñas” o “Socarrenas” son los cobertizos situados al lado de las casas, en donde se guardan los aperos de labranza, el carro, la leña picada, etc.

En la solana destaca la decoración con el ajedrezado y el típico sogueado tallado en la madera. A ambos lados de la puerta de acceso se sitúan los escudos de armas de “Terán” y “Cos”.

  Ermita de San Roque

Situamos el origen de esta pequeña construcción religiosa en el siglo XVII, ya que en esa fecha está datada la figura de San Roque que se venera.

La ermita es de una sola nave a la que se accede por una puerta formada por un arco de medio punto que aunque ha sido reformado, conserva su morfología primitiva. En el exterior lo más llamativo es la cornisa moldurada que remata todos los muros de la nave.

Abandonamos el Bº de Gismana, cruzamos la carretera general y continuamos el paseo por una cómoda pista que discurre entre prados hasta la orilla del río Saja.

Para los que quieran alargar el recorrido proponemos como alternativa acceder al pueblo de Ucieda por el “Camino de Pinillas”, uno de los tramos más bellos del antiguo camino que articulaba las comunicaciones del valle y que aparece aquí secundado por una singular avellaneda en forma de bóveda natural sobre la calzada. Atravesando el Bº de Abajo de Ucieda y cruzando la carretera general, cogeríamos una pista que enlazaría con la visita autoguiada, prolongando 2,5 km más el recorrido (distancia total 5,5 km).

Fábrica de luz “La Deseada”

De las aguas de La Fuentona se sirvieron viejos batanes y molinos harineros, piscifactorías de trucha y esta fábrica de luz conocida como “La Deseada”, que aún hoy día sigue siendo útil, surtiendo de agua potable a varias poblaciones del valle del Saja.

El edificio se ubica sobre el cauce del Arroyo de la Fuentona. Según documentación de la Confederación Hidrográfica del Norte, la concesión del caudal para poner en marcha la actividad fue en 1919, aunque el edificio data al menos del siglo XIX. La planta baja se empleaba para albergar la maquinaria y las dos superiores como vivienda del encargado de la minicentral.

Continuamos de frente ignorando la primera desviación del camino a la derecha. En el paisaje predomina el color verde, prados de siega cerrados con los característicos muros de piedra de río en seco.

Panorámica: Sierra del Escudo de Cabuérniga

Nos encontramos a los pies de la Sierra del Escudo de Cabuérniga, una alineación montañosa de dirección Este-Oeste que recorre parte de la geografía de Cantabria, formando una barrera natural que divide la Comunidad Autónoma en dos partes: La Marina y La Montaña.

Esta formación en geología se denomina cabalgamiento o falla cabalgante. Debido a los movimientos tectónicos se produce una rotura de la corteza de la tierra y una de las partes “cabalga” sobre la otra de forma inversa (falla inversa). Esto es lo que explica que los materiales más antiguos estén sobre los más modernos. Nosotros estamos situados al Sur de la falla.

Río Saja y robledal de Monte Aá

Su nombre proviene del término latino Salia y significa corriente de agua, aunque también puede interpretarse como agua salada.

El río Saja nace en los puertos de Sejos a 1.700 metros de altitud. Su curso alto y medio es un Espacio Natural Protegido incluido en Red Natura 2000 como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC Río Saja). La zona donde nos encontramos es el tramo medio del río, una amplia vega fluvial que comunica con el vecino valle de Cabezón por el desfiladero de la Hoz de Santa Lucía.

El arroyo de Monte Aá, también incluido en el LIC, es uno de sus principales afluentes. Nace en cotas altas de la Sierra del Escudo de Cabuérniga y discurre por Monte Aá, un extenso bosque de más de 400 has que alberga uno de los robledales de cajiga (Quercus robur) mejor conservados del Norte de España.Además Monte Aá acoge a diversos árboles monumentales que podemos visitar realizando la ruta robledal de Monte Aá.

Parque de “La Nogalera”

Terminamos la visita en otro de lugares emblemáticos de Ruente. También conocida como “Sajuca”, la campa de la Nogalera es un amplio espacio verde salpicado de nogales. Un lugar de ocio y esparcimiento utilizado desde antaño como zona de reunión del ganado, y que hoy en día sigue siendo lugar de celebración de eventos ligados a la actividad ganadera. Aquí se celebran dos conocidas ferias ganado de vacuno y caballar de la región: La Feria de San José, el 19 de Marzo, y el Concurso Exposición de Ganado Tudanco, el último domingo de octubre.

Junto a la feria se organiza un tradicional mercadillo de productos de alimentación y de artesanía al que acuden numerosos visitantes de toda la región.