Mazcuerras, Ruente, Cabuérniga y Los Tojos son municipios de arraigadas tradiciones que conservan la esencia de la cultura tradicional cántabra. Su mitología y leyendas siguen aquí muy vivas, así como su folclore, tal y como lo plasma el escritor cabuérnigo Manuel Llano.

Ferias Ganaderas y Concursos

Ligada a la actividad ganadera nos encontramos con las ferias y concursos de ganado tudanco y caballar:

  • El 21 de marzo en Ruente: Feria de Ganado San José,  Concurso Morfológico Nacional de Ganado Equino de Raza Hispano Bretona, si ese día cae en laborable se celebra el sábado anterior o posterior.
  • El  último domingo de octubre en Ruente se realiza la Feria y Concurso Exposición Monográfico Regional de Ganado Vacuno de Raza Tudanca  (“La Nogalea”)
  • El primer sábado de octubre en Correpoco se realiza la Feria de Colvadriz.
  • La bajada al final del verano de la cabaña ganadera de los puertos de montaña, supone también un auténtico espectáculo que se celebra en Carmona («La Pasá«) el último sábado de septiembre y en Valle (“La Campaná“) el segundo domingo de octubre.
  • La principal feria de ganado en el municipio de Mazcuerras  es la Feria de la Inmaculada en Ibio, celebrada anualmente el 6 de diciembre (día de la Constitución). Este evento, organizado por la Junta Vecinal de Ibio, es destacado en la región, llegando a reunir más de 1.600 cabezas de ganado, incluyendo vacuno, caballar, ovino y caprino.
Fiestas Populares

Uno de los referentes turísticos y gastronómicos de nuestra región es la «Fiesta del cocido» de Ucieda, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Se celebra el primer domingo de septiembre reuniendo a miles de personas en la Campa de la Casa del Monte, dentro del Parque Natural Saja-Besaya para disfrutar de este típico plato montañés.

Otras fiestas de la Mancomunidad se desarrollan bajo la advocación de sus ermitas e iglesias. En casi todas se celebran las tradicionales romerías con verbena, así como no faltan, cantos y danzas de los picayos ante la imagen del santo o de la Virgen. No se puede entender una fiesta en la mancomunidad del Saja sin la presencia del pito y el tambor. Esta pareja, casi inseparable, es la encargada de abrir paso a los santos en las procesiones y amenizar a los grupos de danzas. Los picayos destacan por su indumentaria blanca y roja y bailan tocando las castañuelas, están acompañados por mujeres que tocan la pandereta y cantan versos dedicados al patrón.

También destaca la “Baila de Ibio”, la cual representa una danza guerrera de los antiguos cántabros. Se celebra el último domingo de julio en Ibio y procede de la Danza de las Lanzas de Ruiloba, de orígenes guerreros. Es representada por hombres que portan una serie de varas y realizan pasos complicados al son el bígaro y el tambor.