Los bolos cántabros son mucho más que un juego o un deporte, son una tradición profundamente arraigada en la cultura de Cantabria. Este deporte autóctono, practicado desde hace siglos en pueblos y valles de la región, forma parte del paisaje y de la vida social, especialmente durante las fiestas patronales.
El Bolo Palma
La modalidad más conocida en el occidente de Cantabria es el bolo palma. En el bolo palma, los jugadores lanzan una bola de madera con el objetivo de derribar el mayor número posible de bolos colocados en la bolera, una pista de tierra cuidadosamente preparada. La técnica, la precisión y la estrategia son fundamentales, ya que no solo cuenta la fuerza, sino también el ángulo y el efecto del lanzamiento.
Aunque la Federación Cántabra de Bolos es la encargada de mantener viva la tradición y organizar competiciones oficiales, muchos pueblos conservan sus propias boleras al aire libre, donde vecinos y visitantes pueden disfrutar del ambiente auténtico y cercano que rodea cada partida. De hecho, es habitual que las partidas importantes se celebren en verano, acompañadas de música y gastronomía local, convirtiéndose en todo un acontecimiento social.
En todo el territorio de la Mancomunidad Reserva del Saja existen boleras antiguas y peñas locales que han mantenido la práctica durante generaciones y han sido escenario de concursos regionales y campeonatos importantes. Tal vez sus referentes más importantes provengan de Mazcuerras, como Rubén Rodríguez Gutiérrez, un jugador que llegó a proclamarse Campeón de España en varias ocasiones en categorías nacionales o el mítico Jesús Sánchez, apodado “El Zurdu de Mazcuerras” que, además de ser un brillante jugador, escribió en 1936 el primer manual técnico del juego de bolos, convirtiéndose en una figura clave en la historia y reglamentación de este deporte.
Pautas Básicas
Te dejamos aquí las pautas básicas para que, si coincides con alguna, puedas seguir una partida como una experiencia emocionante y fácil de entender.
La bolera es el espacio donde se disputa la partida. Sus dimensiones pueden variar según la categoría de la peña, pero siempre se divide en tres zonas diferenciadas:
-
- El tiro: es la primera zona. Se trata de una superficie alargada, generalmente de cemento, donde se colocan varios pivotes separados aproximadamente un metro entre sí. Desde aquí se realiza el primer lanzamiento.
- La caja: situada en la parte central de la bolera, es el lugar donde se colocan (“arman”) los nueve bolos antes de cada tirada.
- El birle: es la tercera zona, completamente libre de obstáculos. Aquí llegan las bolas tras el primer lanzamiento y desde este punto se realiza la segunda tirada.
Los bolos son nueve y están fabricados tradicionalmente en madera de avellano o abedul. Incorporan una base metálica, llamada argolla, que facilita su colocación en la caja.
El emboque es un bolo más pequeño que se sitúa a un lado de la caja. Solo cuenta en el lanzamiento desde el tiro y otorga una puntuación especial.
Las bolas son esféricas y se elaboran con madera de encina. Su diámetro oscila entre 12 y 18 centímetros. En su interior pueden llevar un peso metálico para ajustar su equilibrio y potencia.

Las partidas se juegan por equipos. Cada jugador realiza dos lanzamientos por turno. El primero se efectúa desde el tiro, intentando derribar el mayor número posible de bolos y, si es posible, lograr también el emboque, que otorga mayor puntuación.
Tras esta primera tirada, las bolas quedan en la zona llamada birle. Desde allí se realiza el segundo lanzamiento, conocido precisamente como birle, con el objetivo de derribar los bolos que hayan quedado en pie.
Cada bolo derribado suma puntos, según las normas de la modalidad y si se trata de juego libre o competición oficial. Gana el equipo que consigue mayor puntuación al finalizar las tiradas acordadas.


