Si por algo se distingue el territorio de la Mancomunidad Reserva del Saja es por la amplia oferta gastronómica que ofrece al visitante dispuesto a gozar de los placeres de la mesa montañesa con productos locales de alta calidad.

La merecida fama de la cocina local se fundamenta esencialmente en el cocido montañes. El puchero es un plato sencillo, de caracter popular y humilde que está hecho a base de alubias blancas, berza, patatas y el compango elaborado tras la matanza del cerdo (chorizo, morcilla, tocino). En Ucieda (Ruente) se celebra todos los años la fiesta del “Cocido Montañés”, declarada “Fiesta de Interés Turístico Regional”, congregando a miles de personas en los últimos días del verano para degustar este plato montañés.

Hay que probar los tortos,  obleas elaboradas a base de harina de maíz, agua y sal, con forma de torta que se fríe en aceite y se puede rellenar de morcilla, huevos, picadillo. El maiz ha sido un pilar fundamental en la alimentación rural de la mancomunidad.  También se puede acompañar con borono, embutido a base de sangre de cerdo, harina de maíz, cebolla y especias.

Otras especialidades de la gastronomía local son los guisos basados en las carnes de caza, particularmente en la de venado y jabalí. Las carnes de vacuno criados en pastos naturales enriquecen las mesas con solomillos y entrecots mezclados con salsas al queso picón y a las finas hierbas, la carne de vaca tudanca es muy apreciada y es una raza autóctona de Cantabria.

Si lo que prefieren es algo más ligero, se puede optar por las truchas o los revueltos de setas.

Entre los postres destacan los quesos de vaca y oveja, las deliciosas tartas de queso y las afamadas picayas chamarugas, dulces de hojaldre con azúcar y almedras. La torrija se puede degustar todo el año aunque es el postre navideño de la zona y se le llama «Tostada».

A lo largo del todo el valle podemos encontraruna amplia oferta de restaurantes donde degustar los platos tradicionales de la cocina montañesa.