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Sierra de Ibio es un pintoresco núcleo rural en el valle de Mazcuerras que destaca por su arquitectura montañesa tradicional y su ubicación privilegiada al pie de la sierra que le da nombre. Su etimología no ofrece dudas, es la población más alta del municipio a 176 metros sobre el nivel del mar.

Las referencias de población en Sierra de Ibio son tempranas en relación con la antigua iglesia de San Clemente, citada en el año 857 en documentación escrita en Santa María de Yermo. En el mismo ámbito se puede señalar la existencia de los restos de una necrópolis de tumbas de lajas, o la otra necrópolis similar encontrada en el lugar conocido como «La Casuca». Ambas suponen fechas cercanas a los momentos de repoblación foramontana. En el año 987 se encuentran referencias con la iglesia de San Cipriano, que fue donada por Garci Fernández a la Abadía de Santillana. Y es en 1352, en la famosa «encuesta medieval» recogida en el Libro del Becerro de Behetrías, donde aparece como «barrio de colación» de Ibio con su toponimia más clara.

A diferencia del trazado compacto y alineado de los pueblos del valle, Sierra de Ibio se despliega de forma más abierta. Aquí, las casas no siguen una fila rígida, sino que parecen “dibujadas” sobre la ladera de la sierra, respetando el terreno y dejando que los prados y huertas se filtren entre los muros de piedra. Esta disposición se vincula además con su tradicional economía ganadera, que ha generado en el entorno inmediato un notable conjunto de cabañas dispersas, asociadas al aprovechamiento de los pastos de la sierra.

El núcleo cuenta con varios ejemplos de casas que reflejan la evolución de las antiguas casas llanas (s. XVI) de una planta hacia viviendas de dos alturas con solana (elemento clave para secar el forraje). A su vez, las viviendas se iban juntando unas con otras aprovechando los muros compartidos -muro medianil- formando filas de casas o «hileras». También podemos encontrar típicas casonas montañesas como «La Portalada» o la «Posada Sierra de Ibio». Completan el patrimonio de la población las ermitas de San Roque y San Antonio y un palacio barroco de principios del siglo XVIII, muy similar al de Riaño de Ibio, que también pertenece a la familia Gómez de la Torre. 

 

ITINERARIO

Ermita de San Roque

Su origen se remonta al siglo XVI, aunque la mayor parte de los elementos actuales corresponden al siglo XVIII. Es una edificación de una sola nave de planta rectangular en cuya entrada destaca un arco de medio punto enmarcado por dovelas de sillería. Esta zona se encuentra protegida por un alero sostenido por cuatro pies derechos de madera. En la parte superior se levanta una espadaña de una sola tronera rematada por una cruz. En uno de los muros laterales se abren dos pequeñas ventanas abocinadas con arco de medio punto.

Sobre esta ermita se fundó una capellanía por Melchor Díaz de Bustamante, quien aparece empadronado en Ibio en 1733 como caballero de la Orden de Santiago. La fundación se realizó en favor de Andrés de Bustamante, capellán de honor y predicador mayor del rey en 1741. El interior no conserva imágenes de especial valor, ya que gran parte de su imaginería fue destruida durante la Guerra Civil.

Sabías que… Una capellanía es una institución eclesiástica, tradicionalmente ligada a una fundación patrimonial, donde ciertos bienes generan rentas para que un sacerdote (capellán) celebre misas y obras pías. Eran fundaciones perpetuas creadas por personas acomodadas para asegurar la manutención de clérigos a cambio de misas por sus almas.

Hilera de Casas

Justo en el punto en el que recorrido abandona la carretera general para tomar una pequeña calle, encontramos un conjunto de viviendas con solana formado por dos edificios de características similares. Ambos presentan planta rectangular, dos alturas y tejado a dos aguas. Están construidos principalmente con sillarejo, aunque la casa situada a la izquierda muestra sillería en los cortavientos.

La principal diferencia entre ellas se encuentra en la planta baja: una carece de soportal mientras que la otra cuenta con un pequeño atrio. A pesar de haber sido restauradas, conservan la solana de madera a tres tramos, de construcción sencilla.

Casa Renacentista

Se trata de una construcción que combina elementos de distintas épocas. Su origen se remonta al siglo XVI, como indican algunos elementos conservados -especialmente las pequeñas ventanas del muro posterior-, aunque tiene signos de haber sido restaurada a lo largo del XVIII -por ciertos elementos barrocos de sillería-, y más tarde intervenciones del siglo XX, como es el encalado y la solana con escalera.

Aunque en su fachada podemos apreciar ese cortaviento de sillería con una ménsula en forma de S, el muro posterior es más interesante porque es el más antiguo y representativo. Está formado por sillarejo con sillería en esquinales y cercos de los vanos. Destaca la disposición de seis ventanas: tres inferiores de forma cuadrada y tres superiores de estilo gótico. Las laterales presentan arco conopial (apuntado en su centro superior) y la central arco de medio punto.

En el muro contiguo se conservan restos de sillería y una disposición de ventanas propia del barroco. Las cuatro ventanas superiores están colocadas de forma regular y cuentan con molduras decorativas, especialmente las centrales.

La Portalada e Hilera de Casas

Adosada a la anterior se encuentra otra casa montañesa del siglo XVIII, integrada en un conjunto de viviendas que originalmente fueron casas llanas y que han evolucionado con el paso del tiempo. Tiene planta rectangular, dos alturas y cubierta a dos aguas.

En la planta baja destaca el profundo soportal, sostenido por dos pies derechos de madera con grandes zapatas y ménsulas que soportan la solana. El muro es de mampostería y presenta dos puertas adinteladas con cercos de sillería, una de ellas más ancha y destinada antiguamente a la cuadra.

En el lado izquierdo se encuentra la denominada «estancia del peregrino», con acceso independiente mediante una puerta adintelada y una ventana con reja. En la planta superior se sitúa una solana de madera a tres tramos. Su aspecto incompleto, al no alcanzar el hastial izquierdo, indica que el cuarto lateral fue añadido posteriormente. Esta ampliación se confirma por la presencia de restos del antiguo esquinal de sillería.

Sabías que… En muchas casas antiguas situadas cerca de caminos históricos o rutas de paso existía la costumbre de dar alojamiento a viajeros pobres o peregrinos. Para ello se reservaba una habitación sencilla, el cuarto del peregrino, que se encontraba normalmente en la planta baja, separada del espacio familiar, para no mezclar al huésped con la vida privada de la casa y con acceso relativamente independiente desde el portal, corral o patio.

La Torre

Una curiosa casa-torre construida en el siglo XIX en planta cuadrada, con dos alturas más buhardilla y cubierta a cuatro aguas. Los muros son de mampostería, guardando la piedra más trabajada, la sillería, para esquinales y cercos de los vanos. El acceso se realiza por la fachada principal mediante una escalinata de piedra que conduce a una puerta adintelada. Y en el piso superior se sitúa un balcón volado sostenido por dos pies derechos de madera.

Uno de los trabajos destacables es el de carpintería. La balaustrada presenta decoración de taqueado en la imposta inferior, repitiéndose en el alero que recorre las cuatro fachadas y en el pequeño casetón situado sobre el tejado.

Casona solariega de La Torre

Se trata de una casa montañesa con solana y soportal que responde a las características propias del siglo XVIII, aunque conserva elementos de tradición más antigua, posiblemente del siglo XVI. Presenta la habitual planta rectangular, con dos alturas y cubierta a dos aguas. Los muros son de mampostería con sillería en los esquinales y cercos alrededor de los vanos.

El acceso era a través de dos puertas adinteladas rebajadas, aunque la derecha, por su mayor tamaño, debió corresponder al antiguo acceso a la cuadra. Justo a su derecha se encuentra uno de los elementos más antiguos del edificio: una ventana de tradición gótica enmarcada en sillería, que revela la antigüedad del inmueble. En el lado izquierdo, se sitúa el llamado «cuarto del peregrino», con entrada independiente mediante una puerta adintelada con cercos de sillería y una ventana cuadrada.

En la planta superior se desarrolla una solana de madera a tres tramos que conserva la talla original con motivos de soqueado y taqueado. Estos adornos aparecen en el apoyabrazos, la imposta inferior de la balaustrada, las zapatas y los mensulones que la sostienen. El amplio alero también presenta decoración de taqueado y motivo de hueso y cuenta.

El edificio cuenta además con un cuerpo anexo con una ventana de inspiración gótica, aunque de construcción moderna.

Casa llana

Si tomamos el camino que se desvía al este y lo seguimos hasta su última casa (unos 100 metros) podemos encontrar un ejemplo representativo de casa llana del siglo XVI. Presenta la propia planta rectangular y cubierta a dos aguas. La fachada principal tiene una sola altura, mientras que la posterior alcanza dos niveles debido al desnivel del terreno.

Conserva un amplio soportal sostenido por un gran pie derecho central de madera. En la entrada se aprecia un arco de medio punto con grandes dovelas de sillería, parcialmente oculto por el cuarto situado a la izquierda. En ambos lados del soportal se sitúan habitaciones laterales iluminadas por ventanas con rejas embutidas.

En la parte superior izquierda, bajo el alero, se conserva un pequeño escudo sin inscripción, posiblemente erosionado con el paso del tiempo.

Ermita de San Antonio

Construcción que muy probablemente pueda situarse en el siglo XVIII. Tiene planta rectangular y cubierta a tres aguas. El edificio es humilde, pequeño y construido principalmente con mampostería, reservando la sillería para los esquinales y los cercos de puertas y ventanas. La fachada principal cuenta con un pequeño soportal formado por un murete de sillarejo sobre el que se apoyan dos pilares de piedra que sostienen el alero.

Sobre el tejado se levanta una espadaña de una sola tronera, coronada por una cruz y flanqueada por una decoración de dos bolas herrerianas muy propias de las fechas de su construcción.

Casa con arco

Situada junto a la ermita de San Antonio, encontramos una casa cuya importancia radica en su naturaleza de transición. Es una de las pocas casas del entorno que mantiene este tipo de arco, que refleja la evolución de las antiguas casas llanas de una planta hacia viviendas de dos alturas con solana. Construida probablemente a finales del siglo XVIII, aunque conserva rasgos de la tradicional casa llana del siglo XVI.

El elemento más destacado es el profundo soportal abierto a la calle, donde se conserva su gran arco de medio punto con dovelas molduradas y motivos circulares acanalados en su marco inferior.

Los muros laterales y el edificio anexo, destinado antiguamente a cuadra, están construidos con mampostería. En cambio, la planta baja de la fachada principal, los esquinales y los cercos de los vanos son de sillería. En la fachada posterior se conserva una pequeña ventana con arco conopial enmarcada por sillería, que evidencia la antigüedad del edificio.

Palacio Gómez de La Torre

Palacio barroco construido a comienzos del siglo XVIII. Tiene planta rectangular, dos alturas y cubierta a cuatro aguas. El acceso se realiza a través de una gran portalada con arco rebajado. En la clave aparece la representación de una calavera, un motivo religioso característico de Ibio. Sus muros de sillería, su aspecto sobrio y la aparición de herrajes y maderas labradas, aportan un carácter sólido y volumétrico, que es lo que invita a abandonar el término de casona en favor de palacio.

El zaguán o soportal interior está formado por cuatro arcadas de medio punto que conducen a la puerta de acceso al edificio. Entre ellas se disponen dos estancias laterales iluminadas por ventanas cuadradas con rejas embutidas. El segundo cuerpo se separa del inferior mediante una imposta de piedra. En el centro se sitúa un balcón volado apoyado sobre una peana de piedra, acompañado por dos ventanas rectangulares.

En la fachada se conserva un escudo cuyas armas no correspondían a ningún apellido conocido de la zona, pero unas escrituras de 1710 mencionan a Francisco de la Herrería Velasco, maestro mayor de cantería y vecino de Langre, como encargado de la construcción del palacio en Sierra para Juan Gómez de la Torre, archidiácono de la iglesia de Tuy.

Monte Ibio

Cerca de Sierra de Ibio podemos realizar la ruta de senderismo o bicicleta el Alto de San Cipriano – Monte de Ibio,  nos dirigimos por la carreta comarcal CA-283 hasta el Alto de San Cipriano, punto en el que hay un aparcamiento y se inicia la ruta. Tiene espectaculares vistas desde el alto del Monte Ibio.