Ucieda es la primera referencia para quien accede al Valle de Cabuérniga desde la Hoz de Santa Lucía o para quien pretende admirar las entrañas del Parque Natural Saja-Besaya.

La ocupación de este territorio, cuyo origen es de la edad Media, ha buscado a lo largo de la historia el máximo aprovechamiento del entorno natural, siendo el auténtico protagonista de este espacio el bosque de los montes que lo delimita. Secularmente el hombre obtuvo de ellos la madera para la construcción de sus casas; el carbón para la combustión en ferrerías y hogares; y la materia prima para la desarrollada industria de le ebanistería (Garaúja), que mantenía la actividad durante los largos inviernos del valle. Se elaboraban carros, muebles, utensilios y aperos de labranza, en lo que constituía la actividad complementaria a la ganadería, que siempre fue extensiva y que tenía en los pastos comunales la razón de su existencia.

El Monte Ucieda está comprendido dentro de los límites del Parque Natural Saja-Besaya y de la Reserva Nacional de Caza Saja, y constituye, sin duda, uno de los paisajes más característicos del Valle. Para llegar debemos atravesar todo el pueblo hasta la Casa del Monte o la Campa de Ucieda. Aquí se celebra el primer domingo de septiembre la tradicional Fiesta del Cocido Montañés, declarada de Interés Turístico Regional.

El caserío de Ucieda, con sus huertas, prados y mieses, constituye un buen ejemplo del paisaje tradicional de Cantabria. Los Barrios de Arriba, de Abajo y de Meca, responden a una estructura alveolar que da cabida a algunas de las soluciones arquitectónicas más características de La Montaña. Palacios, como el de Quirós o Escagedo, casonas, ejemplo de la arquitectura civil montañesa de los siglos XVII y XVIII, casas llanas renacentistas o casas campesinas, son algunos ejemplos arquitectónicos que el visitante tendrá la oportunidad de apreciar en este pueblo montañés.

Comenzamos el paseo en el Barrio de Meca, donde podemos estacionar el coche en el aparcamiento de la nave forestal (junto a la carretera CA-180). Desde aquí caminaremos unos 500 metros hasta el Barrio de Abajo para visitar, entre otras, las casas de dos grandes y enigmáticos pintores montañeses: María Blanchard y Antonio Quirós.

Desde el Barrio de Abajo subiremos hasta la zona conocida como “La Cuesta”, visitaremos la iglesia de San Julián y Santa Basilisa, el humillero y proseguiremos hacia el Barrio de Arriba donde nos recibirá la Casona de la Canal (s. XVIII), catalogada en el Inventario General de Patrimonio de Cantabria. Desde este punto tenemos la opción de ascender por una zona ajardinada hasta un pequeño mirador. A continuación visitaremos dos buenos ejemplos de casonas montañesas, el Palacio de Escagedo (s. XVIII), la Ermita del Moral (s. XVII) y la bolera. La visita finaliza en la Calle Terente para regresar por la mies de Ucieda hacia el Barrio de Abajo.

Casa de María Blanchard (s. XVIII)

La que fuera casa natal de la famosa pintora cubista cántabra María Blanchard, en realidad son dos viviendas adosadas. Destacamos la situada a la izquierda, ya que tiene los elementos típicos que permiten identificar la casona montañesa del siglo XVIII.

Adjuntamos un ESQUEMA que sirve de ejemplo para esta y las que más tarde veremos:

CASONA BARROCA MONTAÑESA

 

casona

 

Orientación Sur – Sureste, en la mayor parte de los casos, para aprovechar el calor y la luz solar.

El material empleado: piedra de sillería (piedra de calidad tallada y de gran tamaño) que se emplea en la fachada principal y en las zonas importantes, arquitectónicamente hablando, como son esquinales y marcos de puertas y ventanas. La mampostería (piedra más sencilla en calidad e irregular, fácil de manejar de ahí su nombre: mam- mano/ postería- poner) se empleará en el resto de muros, cubriéndolos con enlucido y encalándolos posteriormente, aplicando colores blancos, azulados o rojos, dejando sólo a la vista la sillería. Actualmente en la mayor parte de las casas ese enlucido ha desaparecido (quizás por un tema de modas), dejando al descubierto la mampostería.

Planta baja: soportal o zaguán con arcos de medio punto junto con uno o dos cuartucos llamado cuarto lateral o del peregrino.

Primera planta: balconada que ocupa toda la fachada, también llamada solana (de zona soleada). En cada tramo se abre un hueco (puerta o ventana) para dar luz al interior. Todo ello protegido por el muro hastial o cortavientos.

Tejado a dos aguas con teja árabe y aleros de madera, bajo el cual se encuentra el desván. Los elementos decorativos tallados en piedra pueden ir en los pilares del soportal, dinteles de puertas y ventanas. Lo decorativo en tallada de madera serán en el balaustre del balcón, mensulones y aleros de madera.

 

En este caso vemos que se repiten los mismos elementos: fachada principal orientada al Sur, piedra de sillería en zonas puntuales (puertas, ventanas, arcos, etc.) y de mampostería en el resto (en este caso, encalada), arcos de medio punto que dan paso al soportal o zaguán, y el típico cuarto lateral o estancia del peregrino, lugar que daba cobijo a sirvientes y peregrinos. En la primera planta la balconada ocupa toda la fachada. Consta de tres tramos y conserva restos de la talla original en las zapatas y en las vigas del alero.

Casona de La Cajiga (s. XIX)

Casa de planta rectangular, tejado a dos aguas, dos alturas más buhardillón y fachada de mampostería con sillería en vanos y puertas. El alero es de grandes dimensiones, y como ocurre en las casas de esta época, ya no hay tanta elaboración en la talla de la madera.

Las casas del siglo XIX son el resultado de la evolución social y económica del valle. Con el abandono progresivo de la actividad agraria la vivienda se usa exclusivamente como vivienda y comienzan a surgir cambios como la apertura de buhardillones para aprovechar el desván, o cierres en soportales y solanas, que pierden su función original como espacios para realizar las labores del campo, almacenar los aperos de labranza y secar las cosechas.

Continuamos el recorrido hacia la casa que habitó uno de los pintores del expresionismo figurativo español más importantes del siglo XX: Antonio Quirós (Ucieda, 1912).

Palacio de Quirós (s. XVII)

Aunque está en malas condiciones, aún es posible observar la grandeza de este conjunto palaciego formado por varias construcciones: casa, portalada y los restos de una ermita dedicada a San Pedro.

La fachada principal de la casa apenas es visible desde el exterior. Está realizada en sillería y consta del típico soportal con tres arcos de medio punto, balcón volado y un escudo con las armas de Calderón, familia que ordenó su construcción. La ermita, primer edificio en el sentido de avance, conserva los muros y la primitiva puerta de acceso con un arco de medio punto y grandes dovelas de piedra.

La casa posee una galería anexa y una bella portalada de estilo renancentista que consta de dos puertas, una pequeña con el escudo de armas de Quirós y Barreda, y a su lado, otra de mayor tamaño para permitir el paso de carros y aperos de labranza, decorada con flores cuatripétalas y motivos geométricos. Los sillares y la decoración con elementos de tradición clásica otorgan solemnidad al conjunto y son una muestra de prestigio y poder.

Iglesia de San Julián y Santa Basilisa (s. XVII)

En la zona denominada “La Cuesta”, la iglesia de San Julián, cuya fábrica original data del siglo XVIII, se levanta en memoria del histórico templo en que se reunían los pueblos de Ruente y Ucieda cuando formaban parte del concejo de Santillán de Ucieda.

Sabías que… los “Concejos” eran entes administrativos que controlaban la vida económica, administrativa y social del mundo rural en el Antiguo Régimen, en donde participaban todos los vecinos para gestionar sus intereses comunes. Se reunían en Concejo Abierto, es decir, reuniendo a todos los habitantes de la localidad que tuvieran la condición de vecino; en este contexto, los solteros emancipados y las mujeres casadas o viudas carecían de este derecho, contando como almas, pero no como vecinos. Eran convocados por la autoridad de la comunidad (los regidores), normalmente a son de la campana y en el pórtico de la Iglesia.

El edificio en origen constaba de dos naves, pero el derrumbe de una de ellas supuso su actual y extraña morfología en forma de “L”. En el exterior se puede contemplar una antigua pila bautismal y lo que parece un sencillo sarcófago que hace las funciones de jardinera. Como curiosidad, encontramos a lo largo del muro de cierre perimetral varias claves de piedra grabadas procedentes de la bóveda de la nave derruida.

El elemento más destacable del interior es una cruz de madera perteneciente al humilladero que veremos a continuación.

Humilladero (s. XIX)

Junto al camino que comunica Ucieda de Arriba y Ucieda de Abajo, frente a las antiguas Escuelas de Ucieda, se ubica un humilladero realizado en piedra de sillería. Estas pequeñas construcciones tenían como misión indicar el rumbo y acoger las oraciones de los caminantes. Los hay de diferentes tipos y tamaños. En nuestro caso se trata de un humilladero sin asubiadero (asubiar=guarecerse de la lluvia).

Sabias que…

Los humilladeros, también conocidos como «Santucos», eran pequeños edificios que se situaban a las entradas o salidas de los pueblos indicando el camino. Actualmente tienen un sentido religioso, aunque sus orígenes habría que buscarlos en la época clásica, en Grecia donde se usaban piedras marcajes en el camino que se denominaban herma, en honor al dios Hermes, deidad de las fronteras.

Es así como esa antigua tradición, la de ir dejando una piedra en el camino (que actualmente se hace en senderismo con las “apachetas”), una vez concluido el recorrido se va extendiendo por todo el dominio del Imperio Romano, llegando hasta la parte más occidental, que formaban lo que hoy conocemos como España y Portugal, sitios en los que, mezclados con tradiciones Celtas, en la parte norte de la península, van formando una serie de ideas en torno a la necesidad de buscar una protección divina al ir recorriendo los caminos. Vendrá luego la difusión del catolicismo y con ello todos los ritos paganos serán transformados en el culto a la cruz.

 

Frente al humilladero el visitante podrá contemplar una amplia panorámica de los Barrios de Arriba, de Abajo y Meca, los prados, la mies y los montes que delimitan las vegas de los ríos Saja y Bayones.

Cruzamos la carretera y continuamos por la acera hacia el Barrio de Arriba, donde nos va a recibir un magnífico edificio catalogado en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria.

Casona de La Canal (s. XVII)

Esta casona montañesa de finales del siglo XVII recibe su nombre de la familia de José de La Canal, padre agustino que llegó a ser director de la Real Academia Española de Historia.

Tiene planta rectangular, tejado a dos aguas y dos cuerpos separados por un muro cortavientos en el que aparece labrado un escudo de armas. Las dos viviendas poseen similares características: fachadas de sillería en la planta baja y de mampostería encalada en la superior, arcos de medio punto que dan paso a los soportales y las típicas solanas, que en uno de los casos ha sido cerrada parcialmente con una galería de madera.

Cruzamos nuevamente al otro lado del camino y continuamos por un sendero que asciende a través de un parque hasta un pequeño mirador de madera. Este sendero consta de varios tramos de escalera. Para los que prefieran evitar la subida también se puede continuar por la acera hasta el siguiente punto del itinerario.

Casonas del Barrio Escagedo (s. XVIII)

Otro buen ejemplo de la arquitectura civil montañesa del siglo XVIII es esta construcción formada por dos casonas adosadas. Tienen planta rectangular, dos alturas, fachada con piedra de sillería en zonas puntuales (arcos, puertas, ventanas y frente de muros hastiales) y la típica solana entre muros cortafuegos. El recinto está cerrado por un muro perimetral con una gran portalada al frente rematada con una cruz y pináculos.

De la vivienda situada a la derecha destacamos: el balcón lateral convertido en galería, el elaborado trabajo de talla en la madera (con el típico sogueado, acanaladuras y castañuelas), y como curiosidad, el pequeño ventanuco lateral que se abre a la altura de la solana, que al parecer servía para ver quién iba y venía por el camino.

Palacio de Escagedo (s. XVIII)

Esta magnífica construcción responde a los cánones propios de los palacios montañeses de los siglos XVII al XVIII. Al igual que en el Palacio de Quirós, la piedra de sillería y la decoración de tradición clásica denotan el prestigio y poder de la familia que ordenó su construcción.

El edificio tiene planta cuadrada, dos alturas, cubierta a cuatro aguas y doble fachada: al Sur la tradicional solana montañesa entre muros cortafuegos; y al Norte una imponente fachada de sillería con un bello escudo en la zona central, cuatro arcos de medio punto, dos cuartos laterales cerrados con rejería y un amplio soportal donde aparece grabada en una cruz la fecha de construcción del edificio: AÑO DE 1772.

El conjunto se rodea por una corralada que conserva todo el empedrado y las socarreñas destinadas al servicio. Como elemento singular destacamos en el muro lateral izquierdo del palacio una piedra fregadera que se usaba como desagüe de la cocina.

 

A escasa distancia de donde nos encontramos (unos 4 km) un estrecho vial da paso sobre el Puente de Millagre a la Casa del Monte o la Campa de Ucieda, un amplio espacio de recreo equipado en pleno bosque junto al río Bayones. Desde la campa varias rutas de senderismo nos dan la posibilidad de adentrarnos en uno de los robledales mejor conservados de la Cordillera Cantábrica:

El Monte Ucieda, también llamado Monte Río Los Vados, es el más extenso del municipio de Ruente: 3.654 ha, de las cuales casi dos mil están cubiertas por arbolado. Las dos especies dominantes son la cajiga, como se denomina aquí al roble común (Quercus robur) y el haya, aunque también se encuentran otras especies como el abedul, el castaño, el aliso, ect.

Como valor destacable, su interior acoge una decena de árboles incluidos en el Inventario Abierto de Árboles Singulares de Cantabria: el Haya de Bujilices, el Roble de Bulzalgoso, el Roble de Canalejas, el Roble Tumbado, etc. Además da cabida al rodal selecto de roble de Collaverde, destinado a la recogida de bellota para la mejora genética de las masas forestales de la región.

 

Ermita del Moral (s. XVII)

La Ermita del Moral se construyó en el siglo XVII bajo la advocación de San Sebastián. Según un documento fechado en 1764, fue el cura de Ucieda, D. Domingo García de Cosío, quien solicitó permiso al obispado para cambiar el santo. Al parecer existía en el pueblo la costumbre de acudir una vez al año, un vecino de cada casa, a la Ermita del Moral del Monte, situada a varios kilómetros monte arriba en la divisoria de los valles de Cabuérniga e Iguña. Pero dados los inconvenientes para cumplir esta tradición, los vecinos de Ucieda decidieron hacer una imagen de la Virgen del Moral y colocarla en la Ermita de San Sebastián para poder satisfacer su visita anual.

Destaca su portada barroca con un arco de medio punto y la hornacina de sillares labrados que aloja la imagen de San Sebastián.

LA VIRGEN DEL MORAL

Cuenta la leyenda que en las brañas del Moral, a unos mil metros de altitud, un toro encontró la imagen de la Virgen escarbando con sus astas. Los vecinos bajaron la imagen a una ermita del valle, pero por tres veces volvió sola a las brañas hasta que finalmente decidieron dejarla en el lugar donde apareció para que ejerciese como guardiana de los valles de Iguña y Cabuérniga. Allí se levantó la Ermita de la Virgen del Moral.

Nuestra Señora del Moral es una celebración de gran sabor tradicional y ambiente festivo. Ucieda celebra las fiestas locales de Nuestra Señora y la Virgen del Moral. La primera, Nuestra Señora del Moral, se celebra el 15 de agosto en el Barrio de Arriba de Ucieda. La segunda es Fiesta de Interés Turístico Regional y se celebra cada sábado siguiente al 15 de agosto en las Brañas del Moral, en pleno corazón del Parque Natural Saja-Besaya. Tradicionalmente se ha considerado a esta fiesta como un ritual de integración entre comarcas vecinas.

 

Bolera

La bolera es una de las zonas más concurridas de Ucieda. En Cantabria se practican 4 modalidades de juego de bolos: Bolo Palma, Bolo Pasiego, Pasabolo Tablón y Pasabolo Losa. Aquí en concreto se juega al Bolo Palma o bolo montañés.

BOLO PALMA

Bolo palma

Los ELEMENTOS PRINCIPALES son:

La bolera, las dimensiones suelen depender de la categoría de la Peña. Tiene tres partes:

  • El tiro, es la primera zona de la bolera. Es una superficie alargada de cemento donde hay varios pivotes que tienen una separación de 1 metro entre cada uno.
  • La caja, segunda zona de la bolera, situada en el medio de la misma, es el lugar donde se “arman” los 9 bolos.
  • El birle, es la tercera parte de la bolera. En el birle no hay ningún elemento, es una zona libre para hacer la segunda ronda de tirada de bolas una vez que se lanzan desde el tiro.

Los bolos, se usa madera de avellano o abedul y son un total de 9. Tienen una base de metal que permite armarlos con facilidad en las bases de la caja. Se conoce con el nombre de argolla.

El emboque, es como un bolo de pequeño tamaño que se coloca a uno de los lados de la caja. Sólo se usa cuando se realiza el lanzamiento desde el tiro y tiene mayor puntuación.

Las bolas, son esféricas y de madera de encina. El diámetro va entre 12cm a 18cm. En su interior pueden llevar un peso metálico para regular su peso.

DESARROLLO DEL JUEGO:

Se juega por equipos. En primer lugar se hace un lanzamiento desde el tiro y la puntuación dependerá si es juego libre o juego competición. Una vez que se lanzan las bolas, éstas quedan en el birle, lugar desde el cual se hace el segundo lanzamiento.

 

En el entorno de bolera también podemos contemplar buenos ejemplos de Casas llanas renacentistas y casas campesinas de dos plantas con solana, o con “pajareta” o protosolana, como la que veremos a continuación.

La Casa llana renacentista del siglo XVI es el tipo de casa más antiguo conservado en el Valle. Son edificios de piedra, muy sencillos, de planta rectangular y tejado a dos aguas que se prolonga para configurar el soportal. En el caso de las construcciones más antiguas es fácil distinguir un arco de medio punto, o apuntado, sobre la puerta de acceso. Con las nuevas necesidades sociales y económicas que surgen durante el siglo XVI y sobretodo en el XVII, la casa llana aumenta su altura para dar mayor capacidad de almacenaje al pajar, surgiendo así la denominada casa de «pajareta» o con protosolana.

 

Casa de la Calle Terente

Esta vivienda es un ejemplo de transición entre la casa llana y la casa de dos plantas con solana. Si nos situamos en la fachada orientada al Sur, en el soportal del piso bajo se puede entrever, al fondo, una pequeña ventana de sillería y una puerta adintelada con grandes sillares, que sería el acceso a la casa llana. Esta es la parte más antigua de la casa, la construcción original. Posteriormente se cerró el soportal y la casa se elevó, pero sin dotarla de una altura excesiva, ya que la solana no tiene mucha altura, casi es una protosolana, o casa de pajareta.

Otros elementos interesantes del edificio los encontramos en las fachadas laterales. El muro lateral derecho ha sufrido modificaciones pero destacan dos curiosas piedras fregaderas y una pequeña ventana enmarcada en un lienzo de sillería. El muro lateral izquierdo tiene la típica cornisa moldurada y dos ventanas con grabados religiosos.

Mies de Ucieda

Regresamos al Barrio de Abajo por un camino asfaltado que atraviesa lo que por el Valle del Saja se llama «mies»: extensión de prados contigüos a los pueblos que en la antigüedad eran tierras de cultivo de cereal. En el caso de Ucieda, al igual que en otros muchos pueblos del valle, gran parte de la mies aún se destina al cultivo del maíz.

Este cereal procedente de América fue introducido en Europa en el siglo XVII y encontró en nuestra región una tierra excelente para su desarrollo. La solana, el elemento más típico la casa montañesa, surge como respuesta a la necesidad de un espacio soleado en el que secar este cereal.

Flanqueados por los montes de Ucieda y el río Bayones, y danto vista de frente a la Sierra del Escudo de Cabuérniga, continuamos por la mies, entre prados y maizales, hasta enlazar, ya en el Barrio de Abajo, con el Palacio de Quirós.

La Sierra del Escudo de Cabuérniga es una alineación montañosa de dirección Este-Oeste, que recorre parte de la geografía de Cantabria haciendo de barrera natural entre La Marina y La Montaña. Esta formación en geología se denomina cabalgamiento o falla cabalgante.

Debido a los movimientos tectónicos, se produce una rotura de la corteza de la tierra y una de las partes “cabalga” sobre la otra de forma inversa (falla inversa). Esto es lo que explica que los materiales más antiguos estén sobre los más modernos.